RON MUECK


Cuando veo una obra hiperrealista no sé si quiere que yo entre dentro de ella o es ella la que desea introducirse en mí. Quede ahí la incógnita.


Ante este hombre grande del escultor Ron Mueck, que es como un clon transplantado desde una granja de generación de genes insalvables, nos preguntamos visualmente si el horror se concibe como una entelequia plástica que nos ayuda a ser más resolutivos con nuestra mirada o una aporía que nos salva de pronunciarnos sobre un homínido tan visible.


Según voy examinando más obras suyas, crece el desconcierto y la destemplanza me atrapa, su veracidad monumental te hace más pequeño y las epidermis y texturas no dejan de interrogarte desde una posición de superioridad que te incapacita para seguir adentrándote en ese mundo sin misterio.


Mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas y yo adoptamos, tras situarnos en el malecón, la siguiente divisa jesuita, tal como la cita Albert Camus en el "El hombre rebelde": "para el cuerpo la violencia sola, para el alma la mentira". No sentamos con la espalda contra el muro cuando observamos que una tempestad de hombres inmensos y desnudos salían de las cloacas exigiendo una carne corrupta más gorda y soleada. En definitiva, nos dijimos al oírlos, toda moral es provisional.

HANS BELLMER

  • Hoy es un día soleado que ha nacido con dudas. Y tránsitos desacordes a partir de incertidumbres insospechadas, de indecisiones de hace años que necesitan más tiempo, de suspicacias que exigen gratificaciones inmerecidas y recelos que aún muertos siguen estando vivos.
    Y para hacerlo más corrosivo, Hans Bellmer, escultor alemán, predica con sus muñecas dislocadas lo que no nos atrevemos a confesar. ¿Tan inconfesables son nuestros abismos que cuando vemos sus obras hacemos uso de una frivolidad enmascarada?

    Sin embargo, estamos hechos de una materia llamada a la contrición sin arrepentimiento, porque lo hecho, hecho está. Mas además vivimos del pesar sin remordimiento.


    Bellmer nos utiliza en ese sentido, pero además añadiendo el instinto con vocación homicida y el deseo como ley verdadera.

  • Yo quiero convertirme en un antifaz y a través de él ver sin que me vean, acariciar y poseer estas muñecas, hacerlas mis amantes, y después incinerarlas para que no hablen mal de mí. Eso es lo que profundamente deseo ahora. Mañana no sé.

  • Hoy, mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo no hemos salido de su taller. Acariciamos las ratas que son nuestras amigables e infatigables compañeras y dejamos que sus dientes puntiagudos pinten el espíritu de lo insondable. Quien sabe si son ellas las que señalan un edén en el que se recojan espectros que nos sirvan para sobrevivir una vez que vivan en el lienzo. Milagro o no, nos quedamos esperándolo sin apenas un trago de ron que lo hiciese más visible.





PAUL DELVAUX

Decía Benedetto Croce que "el arte es siempre lírico, o, si se quiere, una épica y una dramática del sentimiento".

Paul Delvaux, artista surrealista belga, es todo eso y quizá algo más. Sobre el marco de un clasicismo sublime -no olvidemos a De Chirico-, que reconstruye en cada obra, nos deja flotando en una fantasía que hace posible lo imposible.

Perspectivas, planos, figuras estáticas convertidas en símbolos que ahuyentan pesadillas de lo real, soberbio cromatismo de luces y sombras, nos ofrecen una obra que se concreta en todo un conjunto de plenitud orgánica y unitaria.


Me siento deslumbrado por esos trenes y estaciones vacíos que nos insinúan un nomadismo de seres superfluos y como tal sensibles, un carácter lúdico que se opone al metafísico de De Chirico, una voluptuosidad que embriaga cada imagen, cada icono que se sustenta en su propio existir para salvarnos o condenarnos.








Esas mujeres desnudas omnipresentes, hetairas divinas, que nos esperan en su paraíso, ese vergel boscoso de arena y mar que habitan y del que querríamos ser destino y parte.
  • Incluso la muerte es una compañera cariñosa que nos advierte que su fealdad es inmortal y es belleza del espíritu contra la carne.
  • ¿Son así nuestras zozobras? Pues entonces que resucite Delvaux y nos las siga pintando con tanta solidez y nitidez, deseamos contemplarlas durante el resto de nuestra vida y que sean el frontispicio de nuestra tumba.
  • El malecón nos revela que ha colocado cámaras y micrófonos en el paraíso para conocer cuales son los misterios del placer y del recreo. Pero por ahora las informaciones que le llegan no le satisfacen pues han desterrado de él el odio, el rencor y la maldad, sin olvidarnos del vertido de sangre. Así es imposible que él reine y que sus huríes obtengan regocijo, por lo cual ha pensado en mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo como verdugos. Nos negamos categóricamente a tal misión, preferíamos ser víctimas de dríadas oscuras hambrientas de carne, aunque ya estuviese agostada y marchita. Y perplejos por nuestra reacción sólo se nos ocurrió cavilar en el por donde empezarían.


RAFAEL BARTOLOZZI

























  • El pintor y escultor español Rafael Bartolozzi acaba de morir.



  • Artista inquieto, dinámico, atraía a su mirada la esencia de lo que observaba y a partir de esa raíz multiplicaba las referencias y alusiones. Su obra y su trabajo se llenaban de ellas ya enriquecidas y significadas para que su visibilidad no se perdiese en el laberinto de formas.


  • Hombre diverso y complejo, exploraba e indagaba, y fruto de ello es una plasmación de aquello que realizado ya es imaginación desnuda. La coloración característica de sus lienzos enuncia la hechura que ora se bifurca en un erotismo de confines solitarios, ora se decanta en y por nuevas figuraciones, imágenes, que enlazadas con la realidad, existen sólo para nosotros y nuestras retinas ávidas de la sensibilidad y el arrebato plástico que las contiene.


  • En fin, se acabó una vida volcada a extraer el arte de sus fuentes, a brindárnoslo con generosidad, a ofrecérnoslo con intención alegórica, y a pedirnos que a él no le dejemos morir, que lo revitalicemos con la energía que aún muerto todavía le queda.

  • Una vida, en definitiva, que se ha visto obligada a renunciar a preguntarse cómo ha de continuar una labor oficiada por el empirismo de unos valores en perpetuo debate.

  • El luto nos persigue, la historia también y la religión nos divide. El malecón ya no distingue entre realidad e irrealidad y busca, entonces, el amparo de mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo porque tiene miedo, miedo de sus dioses superiores que no conceden el perdón que le es suplicado. Los errores cometidos son y serán tantos sin ser excesivos. Los tres, hartos de ron, bailamos un guaguancó para invocar el fin de la carne y la resurrección del arte.







BENGT LINDSTRÖM



Muchas cabezas y rostros han pasado ya por este blog. Y todavía pasarán muchos más hasta que sus fisonomías queden agotadas -¿es eso posible?-.






  • Bengt Lindström, artista escandinavo, con su sanguíneo y bárbaro cromatismo, nos enseña a mirar el cerebro de una humanidad que tiene en la voracidad y en la memoria su máximo exponente plástico.





  • Este pintor no hace concesiones ni dejaciones, libera a la mano de cualquier canon o regla, la impulsa a captar y plasmar instintivamente fauces, rostros, perfiles, cabezas, en las que permite que se transparenten ferocidad, brutalidad o simple indiferencia.





  • Testuces y faces que se remontan a nuestra prehistoria como obsesión plástica en las que escudriñar a lo largo de los siglos la auténtica naturaleza humana, sus presagios y sus terrores.





  • Por consiguiente, Lindström se ha sometido a la persecución de esa huella y la ha continuado como una decantación estética de su propio asombro, fruto de la ignorancia de haberlo mantenido embrionariamente en su seno.





  • En esta ocasión nos dio por preguntar al malecón qué es el arte. Y él, de forma rotunda y estentórea, contestó: "el arte soy yo, porque siempre estoy obligado a transitar por los caminos del error para reencontrar el de la verdad (Benedetto Croce)". Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo reanudamos nuestro paseo sin que nos perdiesen de vista sus ojos. Si hubiéramos replicado, nos habría condenado a engullir a la fuerza ninfas desaladas y espantosas y no expelerlas durante quinientas noches.

TxtFull

Publicidad gratis

FRANCISCO FARRERAS

Hay artistas, como el español Francisco Farreras, que poseen una facultad maravillosa y única para crear con su trabajo la búsqueda y el encuentro, con la definición plástica que desea la poesía de una mirada ansiosa por ver más allá de su propia soledad.

Para eso, Farreras se ha retado a sí mismo, se ha comprometido a un desafío que nunca cierra la obra, la mantiene siempre abierta y viva para que sus piedras, arrugas, venas y geografías, ensamblen un himno al espíritu de la materia, que también es el nuestro.

Como espectadores nos dejamos acompañar y guiar por hitos que se configuran en nuestros ojos como señales cromáticas que nos hablan, que nos dicen que hay muchas formas de vida que en un momento dado quedan desocultadas cuando existe una mano y un pensamiento provistos de la hechizería necesaria para hacerlo.

No hay análisis, ni reflexión, solamente una fuente de fenómenos extraordinarios que enriquecen nuestra experiencia estética, que agrandan nuestro itinerario a través del único destello de luz que merece la pena seguir hasta su delirio final.

Los archimandritas del sur han llegado en oleadas con el propósito de plantar miles de cipreses a lo largo del malecón, dejándolo convertido así en un cementerio sobre un mar de despojos y ruinas. La reacción de éste, ante tanta iniquidad, no se hizo esperar. Convocó a sus huestes de la noche para que arrancaran de raíz tales aspirantes a una gloria no compartida. Y expulsó a esos herejes de por vida de su reino. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo celebramos que no se haya llevado a cabo tal sacrilegio, pues entonces sí que se hubiese muerto la esperanza de escapar un día de esta solemne penumbra.





GUERCINO

Esta obra de Giovanni Francesco Barbieri, apodado "Guercino" por su estrabismo, nos invita a penetrar en la Arcadia, ese país imaginario creado y celebrado por poetas y artistas del Renacimiento y el Romanticismo.

Era un reino de felicidad y paz en una atmósfera de plenitud idílica, habitado pos pastores en íntima comunión con la naturaleza, y en el que se desconocía que el hombre es mortal -¿lo será siempre?-, por eso la sorpresa, asombro y hasta temor de esos jóvenes zagales cuando se encuentran con la calavera, que adquiere para ellos un tamaño y una luz descomunales.

De ahí, en ese contexto socio-histórico y artístico, parten muchas de nuestras interrogaciones metafísicas y ontológicas que conservan y conservarán su actualidad todavía, y que el pintor ha sabido sintetizar y enmarcar como una utopía imposible dado que uno de los elementos para erigir la misma falla estrepitosamente.

La calavera es nuestro infortunio y ni lo divino es capaz de sustraerlo a nuestros ojos, enmascararlo con la trascendencia, tal y como queda reflejado en un lienzo en que lo finito e infinito se enfrentan.

Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo vamos en peregrinación al malecón, queremos pedirle perdón por la infamias de que le hacemos objeto en nuestras borracheras de plenilunios insomnes. Recitamos con voces ebrias estos versos de Kavafis:

"Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas.

Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca".

ANDRÉ MASSON Y MAX ERNST

  • Las claves del movimiento surrealista, de tan manoseadas, nos han dejado un sabor de encuentros indescifrables o un código a la carta que se hace más utilizable con el paso del tiempo. Yo me sumo a esto último y al amparo de este paradigma lo enuncio bajo la fórmula de una lectura que debería hacerse invisible ante estas magníficas obras de Masson y Ernst, los inmensos artistas surrealistas franceses.
    Sueños y pesadillas, tensiones emocionales, la forma que se hace a sí misma porque son sus propias quimeras las que la configuran, los colores de la alucinación que postulan fantasías de odio, terror y angustia.
  • Ganar tiempo a la muerte por la vía de los espectros, de los monstruos y fantasmas que exploran desiertos emocionales de aguas subterráneas turbias y furiosas.
  • Mas queda una belleza palpitante en su propio horror, unos seres que son nuestro reverso en áreas perennes que constituyen el ansia que padecemos, la voracidad que negamos y la autodestrucción a la que tendemos.
  • Estos dos grandes pintores así han sabido percibirlo, eran la condición de que esta empresa quedara sellada a nuestro destino de observadores que quieren penetrar con la mirada hasta los ámbitos más oscuros para sobrevivir con ellos al hilo de su propia desventura hasta el final que les aguarda en su seno.
  • Hoy consagran al malecón. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo no queremos asistir. Entre penumbra y penumbra oímos letanías de un piélago que predicaba en páramos baldíos. Con el primer trago de ron dijimos amén. Con el segundo retornamos a la fuente de lo que fuimos. Y con el tercero dejamos que nos devorasen los aberrantes cangrejos del subconsciente. Tan frío y áspero se hizo el día.

OSWALDO GUAYASAMÍN

Hay olvidos injustificables e imperdonables, que es lo que me ha pasado con Oswaldo Guayasamín, el gran pintor ecuatoriano de los condenados de la tierra, del que no me he acordado hasta hoy.
  • Este artista, en cada obra, ha creado un mundo en miniatura, y ha discernido y configurado una plástica consagrada al color de la piel despreciada, a la textura de la epidermis avejentada y consumida, a los ojos de la tortura, el silencio y el padecimiento, a los rostros de la esclavitud y la servidumbre. Para siempre ha dejado su alma en ese lenguaje colosal dedicado a visualizar al oprimido.

    Por tanto, ha encontrado la manera de abrumar nuestras miradas de emoción estética, de apelar a nuestros sentimientos por el hilo de una visión de poesía desgarrada, los cuales hace más visibles aún para que su representación objetiva nos haga reflexionar de un modo contemplativo y activo sobre ellos y entenderlos (Susanne K. Langer).

  • Guayasamín nos ofrece todo Latinoamérica como una marginación que mira y que a su vez es mirada por su pobreza y su desolación.
  • El malecón se ha vestido de confesor durante unas horas. Cuando a mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo nos toca arrodillarnos ante él y confesar nuestros pecados, nos expulsa de su presencia, anunciando a voces a todos sus feligreses nuestra falta de fe y deserción. Camino de la excomunión pensamos que nuestro destino común en lo universal tenía la sintonía de un bolero pero la letra de una milonga.



HUMBERTO VIÑAS GARCÍA


Decía Bertrand Rusell que hay que tener coraje para cambiar las cosas que se pueden cambiar, serenidad para aceptar las que no se pueden cambiar y la inteligencia para distinguir unas de otras.


Mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas García lo sabe y no intenta cambiar sino buscar y llegar a una verdad que se mantenga en contienda entre el ocultamiento y el desocultamiento (Heidegger), y una rebeldía creativa necesaria para la supervivencia de su vida (Kristeva añade lo de psíquica aunque no lo encuentro obligatorio sino inútil).


Y por eso, en esta obra, el artista desea que nuestros ojos queden cargados con la verdad y belleza de la melancolía que irradia la figura, con la emoción que enerva mediante el magisterio del color, con esa magia de las formas que brotan de su propia contextura geométrica, a las que únicamente se les ha dado vida desde dentro hacia afuera.


Y también es una verdad de las cosas el que hay una ternura contenida en las dos manos, una blanca y otra negra, y que éste es el símbolo de miles, en los que la inteligencia plástica del artista pone ante nuestros ojos una fusión alegórica del mestizaje.


Cuba, cuando amanece, lo hace así, con esas tonalidades y pigmentación, propias de una visión dulce y triste del trópico caribeño, donde se mezclan y se funden sangres, razas y vidas.


El coraje para distinguir las cosas, en definitiva, se ha hecho visible en una voluntad estilística empeñada en recrear una geografía humana que le es tan íntima y cercana.


Y como adiós, éste de Kavafis:


"Contemplé tanto la belleza,

que mi visión le pertenece".





Amalie Wissing

http://literatur.kkkunst.de

ZORAN MUSIC

Sostenía Ernst Gombrich que el artista se siente atraído por motivos que se pueden plasmar en su lenguaje y tenderá por lo tanto a ver lo que pinta en lugar de pintar lo que ve.

Zoran Music, pintor italiano, supo muy bien lo que pintaba después de haber estado dos años en el campo de concentración y exterminio de Dachau, y su lenguaje es el de la furia y la piedad, el del testimonio y no la venganza.


En sus obras la búsqueda de significado nos remite a símbolos que tenemos muy presentes, pero en el acto de contemplación de las mismas descubrimos lo que podemos llegar a ser y hacer. Víctimas y verdugos.

Nos deja ver lo necesario aunque lo que nos desvela nos estremece más, pues los signos de la barbarie están ahí, no hace falta ocultarlos para percibirlos en toda su vileza.

Y la sabiduría plástica de este gran creador hace que esta visión sea más incisiva que cualquier imagen tomada en el momento, es tal su eficacia pictórica en el rescate de lo que aparecían como alucinaciones de nuestra historia.

Es un legado que no podemos dejar de mirar y hasta de oír su silencio. Es un horror y una condena que nos acompañarán siempre.

Las sirenas emiten cantos aterradores ante el malecón, están hambrientas de carne si bien en los curiosos que se acercan sólo ven huesos. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo no nos aproximamos, deseamos que nuestra pulpa, si es comestible, sirva, por lo menos, de pasto a famélicas mulatas o mestizas que sean tiernas y sepan condimentar las tripas de dos seres sombríos en perenne penumbra.

JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CASTILLO / UMBRAL DE MUERTE


Freud compara el arte con un sueño, pero éste, el que vemos arriba, es un sueño cruel, desolador y desapacible, en el que la medida de la extinción del tiempo de vivir se hace presente en toda su dimensión.


José Luis Hernández Castillo, artista cubano autor de esta obra, conjuga esta representación visible -lo invisible es lo que le confiere la autoridad plena- como una fusión entre lo formal y lo emocional. La forma plástica de la arruga, de la luz y de la sombra, del dibujo de la decrepitud, no sigue ningún código, se limita a transformar la presencia que se contempla en la imagen en otra que se revela con mayor percepción y que nos hace entendernos o reconocernos como una verdad no experimentada.


Hay una tal potencialidad en el lenguaje de esta pintura que el diálogo a que nos incita sería interminable, sólo tendría fin cuando nosotros, espectadores, formásemos parte de esta visión última, que es el cementerio y su negra pasión.


Mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas y yo nos acercamos al malecón y le recitamos estos versos de Du Bellay:


"Señora vejez

no me ha dejado más que piedra en los riñones, gota en los pies y verrugas en las manos".


Después caminamos pensando que nuestro destino ya está sellado y nuestro epitafio escrito.

PAUL REBEYRROLLE / TORTURA


De esta figura atada y torturada que está envuelta en sábanas sangrientas y arrugadas que como sudarios cubren el cuerpo roto de lo humano, ha escapado el alma para hacer más cruel el castigo, que así ya no cuenta con un testigo pregonador de la ignominia.


Paul Rebeyrolle, artista francés, transforma la expresión en un instrumento plástico al servicio de la denuncia, para que lo vivo siga estando vivo aunque ya lo hayan matado alevosamente. Si de acuerdo con Nietzsche la vida es una obra de arte, Paul la convierte en un nuevo infierno, fruto de una estética del sufrimiento que ha evolucionado desde siglos atrás.


Y ésta es una progresión que crea verdad en la pintura aunque su presencia, quizás, no es absoluta, según lo afirmado por Derrida, pero en su forma, tal como la concibe él, repleta de fuerza y de convicción, alcanza un impacto visual rotundo.


Es una imagen que carece de elaboración y hasta de pensamiento porque en el proceso de su creación hay rabia, desesperación, pasión, angustia y desaliento, factores inherentes, entiendo yo, cuando de la condición humana y su destrucción se trata.


Naufragamos en mar de arena para que el sol estigmatice nuestras pieles y nos clave sus marcas de fuego. Tal vez con ellas en nuestro interior seamos capaces, mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas y yo, de reunir el valor de matar a nuestra sombra. Aunque el malecón siempre tratará de arrebatarnos el escudo que nos haga invencibles e invisibles.


TOMÁS SÁNCHEZ / PAISAJE PARA FLUIR


Decía Hubert Damish que se debería pensar con la obra de arte, preguntándole cuestiones de índole filosófica o general, pues es entonces cuando, frente a las mismas, aquella revela sus ideas.


Pero no es un acto intelectual el que me acerca a esta obra, es una intuición que me está contando visualmente un secreto, el de que un paisaje es el panteísmo que celosamente estaba agazapado en mi interior, en mi propio yo.


Los horizontes, campos y árboles del artista cubano Tomás Sánchez tocan lo sublime, celebran lo intangible de lo tangible, y son arias dedicadas al canto de una naturaleza que está constantemente creciendo, renovándose, eternizándose en un cosmos hecho a su medida.


Nosotros, los hombres, demasiado enanos física y ontológicamente, hemos de abstenernos de pisar y profanar estas extensiones, de poblarlas con nuestras ruines miserias, aceptando que la placidez sea su infinito para que podamos seguir contemplándolas ilimitadamente.


El malecón, este amanecer, es una triste criatura que no deja de contemplarse en su propio espejo. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo, intrigados, nos acercamos hasta colocarnos delante de él. Cuando nos vimos reflejados fue tal el horror que salimos huyendo en pos de una botella de ron que apaciguase nuestra sed de pesadumbre.

Pintura Cubana: A proposito de Tomas Sanchez

Pintura Cubana: A proposito de Tomas Sanchez

Lápiz y nube: Fragmentos de una entrevista al pintor Tomás Sánchez

JACK LEVINE / EL PRISIONERO


Ésta es una obra del artista estadounidense Jack Levine que al contemplarla ni nos desconcierta ni nos sorprende, sino que hiere nuestro imaginario con múltiples y dolorosas evocaciones y nos emociona por una significación que tenemos muy presente en la vida que nos aborda a diario.


La mirada queda prendida de esa celda negra de la que emerge el lado humano de lo sombrío. No hay esperanza ni tiempo para ella, es el momento de la extinción amordazada de la víctima.


¿Cuándo Norman Bryson define a "la pintura como un arte compuesto no sólo por pigmentos aplicados sobre una superficie, sino por signos en un espacio semántico" se refiere a este prisionero? ¿O es un acto de rebelión contra las normas artísticoestéticas y sociopolíticas al uso, tal y como lo plantea T.J.Clark?


Por mi parte creo que es el resultado de una realidad testimonial que merced a su honda factura plástica alcanza cotas de una belleza imperecedera en una línea continuadora de lo goyesco.


Mi amigo y pintor Humberto Viñas me declara contrito que sigue de tragedia en tragedia, que es un ángel que delira y al que le sobra todo excepto el malecón de su Habana querida. Aún quiere soñar pero hay demonios que acechan en cada tranvía, por eso pinta en sus cuadros alas, alas para volar que no para emigrar, alas para crecer. Y también barquitos de papel para montar en ellos gratis y pasear, pues a nadie le importan las pateras, sólo las balsas para cruzar el mar en la dirección del viento.


RICHARD LINDNER / ¿REFERENCIAS NECESARIAS?


Clive Bell nos habla de la "forma significante" como requisito para la consideración de la obra de arte, cuya naturaleza brota de atributos puramente formales: la línea, el color, el espacio pictórico y la textura.


John Berger afirma que el arte es un proceso por el cual es necesario ver las obras de arte liberadas de toda la mística que las rodea en cuanto objeto de propiedad. Sólo así se hace posible verlas como testimonios del proceso de su propia ejecución y no como productos; verlas en términos de acción y no de logro acabado. Asimismo, plantea que la pintura al óleo está particularmente indicada para la representación de la propiedad privada.


Pierre Bourdieu considera que hay una mirada inocente atribuida a los trabajadores y campesinos y una actitud estética propia de la alta burguesía.


Siempre nos encontramos que estas referencias conservan aspectos que pueden orientarnos en el mundo del arte pero no son decisivas para nuestras determinaciones en el orden plástico o estético, al que afronto desde una perspectiva de la intuición, de la emoción, de la educación y la contextualización de la mirada.


Y como ejemplo, esta obra del alemán Richard Lindner, internado durante diez años en un campo de concentración nazi, que incorpora elementos renovadores de una iconografía que postula la impostura de la sofisticación cuando nos devuelve nuestra mirada en el espejo.

JOAO DO CARMO / DESCIFRAR

Ante estas dos obras del artista portugués Joao Do Carmo podría decir lo que afirmaba Jean Baudrillard: "el mejor discurso sobre un cuadro sería un discurso en el que no hay nada que decir, que sería equivalente a un cuadro en el que no hay nada que ver".

Pero yo no sufro de esa desilusión radical de la que habla, al contrario padezco la adicción del que sigue queriendo ver.


Y así, ante dos trabajos de este pintor, uno de los cuales está afortunadamente en mi poder, te queda en la mirada otra dimensión y emoción con la que encarar el imaginario visual.


Pues estamos ante el desarrollo de una pintura de máscaras, seres deformes, apariencias antropomórficas, en las que se advierte una percepción del dominio, del poder, de una antinomia cruel de lo humano y su arquetipo, de la brutalidad de nuestro propio sufrimiento.


El vigor y reciedumbre de las formas no admiten pérdida, y las gamas cromáticas que las fijan y definen lo hacen con la sumisión de lo que converge en una misión irredenta e iconográfica como la que él está construyendo.


Hoy veo a mi amigo y pintor Humberto Viñas leyendo en el malecón. Me cuenta que es una imposición de éste a la que no ha podido escabullirse. Se trata de un libro que es una apología sobre las virtudes que adornan a este dios de piedra, entre ellas la de ser un héroe romántico forzado a cometer el mal, por nostalgia de un bien imposible (Albert Camus). El autor es anónimo y posiblemente pagado con la salida al exilio.

MARTÍN PÉREZ IRUSTA / LO VISUAL


Decía Rudolf Arnheim que el lenguaje y las imágenes son modelos equivalentes en la actividad que llamamos pensamiento, lo cual sugiere que las personas pensamos "visualmente".


Por lo tanto, cuando contemplamos esta obra del joven artista argentino Martín Pérez Irusta es el momento en que la reflexión, a partir de nuestro propio bagaje cultural, toma parte activa en desentrañarla, si bien considero que se produce pasado el instante inicial en que fugazmente se da la aceptación o el rechazo. O un simple ensimismamiento dubitativo.


Es cierto que los cuadros incorporan elementos de significación muy saturados, densos y complejos, que exigen ese esfuerzo de cavilación visual, pero también es obvio que ese potencial de posibilidades no son estrictamente necesarias para su comprensión nuclear. Ni siquiera lo pretenden.


En este caso concreto, esta obra tiene unas connotaciones plásticas que dejan abierto el planteamiento sobre su culminación, lo cual la hace más fértil en los confines de nuestra introspección, sin que ello constituya un juicio de valor sobre la misma, que en última instancia depende de la singularidad de cada espectador.


Gracias a los duendes insomnes caribeños, el malecón ha tomado un giro inesperado. Recibe sembrado de flores a sus habitantes de la noche, les permite promesas eternas, gritos de libertad y les bautiza con el ron negro que oculta en su cripta. Pero calla la proximidad del amanecer sombrío que les espera.

MANUEL VIOLA / ABSTRACCIÓN Y MUNDO


Paul Klee nos dejó en su diario las siguientes anotaciones:


"Cuanto más espantoso es el mundo (como hoy, precisamente) tanto más abstracto el arte.....Abandonemos estas zonas del más acá para construir por encima de ello un más allá en el que todo pueda ser afirmación. Abstracción".


Es decir, la abstracción es una interioridad que se manifiesta con un nuevo espíritu, aquél que ha de levantar un mundo sobre otros principios estéticos y plásticos.


Y Manuel Viola, parece que haciéndose eco de ello, recoge en su obra el fuego y el estallido de ese espíritu recobrado, a través del cual, liberándolos, permite que se desparramen en vuelos fugaces, que deletreen vientos ignífugos, que tracen una tesis de como plasmar la reivindicación de una lengua que tiene un pincel que fermenta impensables oasis de armonía.


Eduardo Subirats dice que "la abstracción hunde sus raíces en el suelo de la destrucción, de la cual pretende evadirse como su contrario, como el portavoz excelso de una nueva positividad". En ese caso, este artista sería uno de sus paradigmas.


Mi amigo y pintor Humberto Viñas lleva a unos clientes libaneses al malecón y ya en él les pregunta si quieren sueño o realidad en las obras que le han encargado. Ellos le contestaron que ni uno ni lo otro, únicamente deseaban un mar antillano que no contuviese restos de odio ni de sangre.


MARTA PALAU (1934-2022) / CONGREGACIONES DE FUEGO

La catalana PALAU, recientemente fallecida, ha estado envuelta en los orígenes de una cultura autóctona y ancestral americana que ha marcado...