ASHLEY BICKERTON (1959) / ¿QUIÉN QUIERE VERME?

  •  Muy repetido eso de que el color es el sufrimiento de la luz contra la oscuridad, de que se revela y se modifica en esa pugna. No se habla, eso sí, ni de vencedor ni de vencido, porque no los hay, es una síntesis que al fin y a la postre engrandece a los contrarios.   
  •  Pero en la obra de BICKERTON, nacido en Barbados y residente en Bali, miembro del movimiento Neo-Geo (su perfil lo dejo a la imaginación del lector), el color es una seña de identidad que abarca un hemisferio, atolones, mares y todo lo que quepa dentro.  
  •  Para este artista lo exótico es condición milenaria, antropológica, étnica, un compendio que brota de una forma de vida en un hábitat tan interrogante e inexpugnable como planetario.
  •  Es como si hubiese dado realidad a una fábula que de lo exotérico nos trasladase a lo ancestral, después a la ficción, bajando por la mistificación cromática y subiendo por su antítesis visual. El campo figurativo siembra el caldo creyente, el ídolo y la confluencia pagana. Nadie es capaz de dar más. 
  • Como divertimento es tesis, como fenómeno pictórico y escultórico es un cuerno de la abundancia , como plástica es una concurrencia de espíritus convidados y en trance.

  • El mundo tiene cándida
  • Profundidad de espejo.
  • Las más claras distancias
  • Sueñan lo verdadero.
  • (Jorge Guillén).

BILL WOODROW (1948) / ESTOS SENDEROS SON MUY AGRESTES

  •  ¿Quién dice que no hay que deshilachar los espacios, que no se pueden volver a roturarlos  con otras aporías visuales? Da lo mismo que sean aporemas, teoremas, anatemas, apologías, lo esencial e irremplazable es que el desfile ocular agote delirios, fantasías, ficciones, imaginaciones y alucinaciones.
  •  En la obra del inglés WOODROW se dan todas las características de un hacer con una visión transgresora, iconoclasta, abierta deliberadamente a la diacronía de las miradas. No rehúye emociones insólitas y dadaístas en sus construcciones, sabe perfectamente que hay que estimular el desafío iluminado, la luz que despierta ecos de oscuridad en la lucidez, temores cabalísticos, sortilegios e intrigas.
  •  Convivir con tales creaciones no deja un estrecho margen, al contrario, se suceden confluencias y divergencias, separaciones y aproximaciones, colisiones y armonías. Necesitamos deambular alrededor de ellos, convertirlos en nuestros espejos trotamundos, perezosos, vagos, investirlos de nazarenos para que nos den su bendición y así poder transformarnos en ellos. 
  •  Quiero mi ser, mi ser
  • Íntegro. Toda el alma
  • Se ilumina invocando
  • Las horas más cantadas.
  • (Jorge Guillén).

ORLANDO ARIAS MORALES (1954) / FRAGUANDO ESPACIOS

  •  Escribía en el 2007 que el boliviano ORLANDO ARIAS tenía un gran talento para armonizar y ensamblar, así como como para la recreación de espacios donde nunca se agota la mirada. Y es que la plasticidad y la esponjosidad de su obra subyugan la forma y el fondo de la materia hasta que ésta logra hilvanar un caudal de realidad de algodonosa ficción, que resurge entre tramas cromáticas que flotan y sintonizan con la luz tamizada de un remanso henchido.  
  •  Más no es sólo eso, son también sus autómatas urbanos construidos como la representación de una metrópolis que irradia fulgores, rayos, fosforecencias cuyos logotipos remarcan la condición de personajes arquetípicos de la visualidad contemporánea.
  •  Aunque el artista regrese a sus tierras americanas, ellas nunca lo abandonaron, formaron su identidad pictórica, ese hacer cargado de sensibilidad a la luz-color, al encuentro de hechuras genuinas que continúan allí a la espera, arraigadas, depositadas como cábalas.  
  •  Y es que su lenguaje posee una transparencia neta, sin dudas y vacilaciones, entendiendo que puede tomar cuanto le convenga -figuración, geometría, abstracción- porque las cuestiones estilísticas ya han sido afrontadas, superadas y resueltas con solvencia. Por lo tanto, esa intemporalidad perseguida conforma su trabajo sin dejar de persistir en su voluntad de agarrar el instante preciso en que se derrama y vacía. 
  • Está haciendo todo lo posible por desprenderse de su obra reunida aquí, en Madrid, y si bien no es el momento idóneo por todas las vicisitudes que conocemos y padecemos, sí merece el esfuerzo de gran ayuda y también de oportunidad. Y la seguridad del no arrepentimiento.

  • El mundo tiene cándida
  • Profundidad de espejo.
  • Las más claras distancias
  • sueñan lo verdadero.
  • (Jorge Guillén).

HANS BALDUNG GRIEN (1484-1545) / ¿QUIÉN PINTARÁ LA ALEGORÍA DE MI MUERTE?

  •  Yo soy un ser mudable, vivo en una urbanización,  tengo mi coche en leasing, compro on line, recibo software gratuito, sólo presto atención unos instantes, no reflexiono, soy espontáneo. Pienso en mí mismo como un intérprete y me considero un creador. 
  •  En un mundo donde el trabajo es flexible y temporal, mi vida está sujeta a mudas y estados provisionales. No busco ideologías sino sensaciones terapeúricas y me defino más con imágenes que con palabras. Aunque soy experto en el proceso de datos electrónicos me juzgo más emotivo que racional. 
  •  El centro comercial es la plaza pública en la que tiene lugar mi soberanía como consumidor y como expresión democrática. Mas no creo en las personas sino en los personajes de ficción (de televisión, cine, ciberespacio), en los vínculos de las páginas web, en una participación de la realidad más sistémica que lineal y objetiva.   
  • Veo el mundo como un escenario, me voy reconstruyendo con el estilo y la moda y experimento y busco la innovación. He accedido a un mundo de redes, portales y conectividad. Si me desconecto muero. Amén.  
  • El alemán BALDUNG, desde la ultratumba, me musita con su voz fría, casi helada: me necesitarás para que el momento de tu muerte sea el anuncio más y mejor pintado, sin envases ni marketing, sin experiencias de vida mercantilizadas, sin hiperrealidades que no vas ya a necesitar. De acuerdo, le replico, pero que no duela. 

HUMBERTO VIÑAS (1963) / TRATO DE HUIR Y SIGO SIN MOVERME

  •  En el cubano HUMBERTO VIÑAS el cielo es un ciego con muchas lunas que no ven lo que hay debajo. Y el guerrero, de aires greco-latinos, ya no se ubica en su forma ni en la realidad de su pensamiento.
  •  Además se esconde en un arlequín relamido (escapada a la vieja tradición de la commedia dell´arte de Arlequín y Pantalon) que no sabe que en el firmamento de la isla es un espejo de la nada. Y también le gustaría ser ese payaso músico de colores lívidos y tocar la diana, caminar por El Malecón así vestido, a la búsqueda de princesas mestizas de enormes cuerpos que no estuviesen todo el día con las jaculatorias atravesadas.
  • Toca esas paredes agrietadas, informales, y no reencuentra lo que nunca ha perdido a pesar de su penetratante olfato cromático. Le han quitado las alas que no tenía y ya no vuela. Su obra no se mira y él se está quedando invidente de tanto escuchar sus quejas, porque ella quiere salir y conocer, comunicarse y vivir sin el agobio del sobrevivir. 
  • Así que opta por no sufrir más que lo elemental, seguir pintando y cavilar lo de que al pintar le ha sido concedido el atreverse siempre a todo, tal como lo afirmaba el gran Horacio.

  • Mientras yo resistía
  • -Bajo mí mismo oculto-
  • Negándome a presente,
  • Contando por segundos
  • De error aquella torpe
  • Lentitud en pasar.
  • ¿Qué hacer? Mis soledades
  • Se erguían contra el mal.
  • (Jorge Guillén).   

BRUNO PERRAMANT (1962) / BAILE DE FANTASMAS

  •  Parece que nos estuviesen aconsejando siempre que hay que desandar lo andado, que las vicisitudes de lo aparecido, aunque estén ocultas, proyecten su signo desde muros y paredes. 
  •  No en vano el francés PERRAMANT les da salida, les invita a acercarse, no sin cierta ironía, y les muestra con la cadencia que les es más propia:la humana.
  •  Y si bien estas manifestaciones han adquirido en estas obras un resplandor febril, casi prodigioso, fascinante en su concreción plástica, no por ello ha desaparecido el sentido enigmático, que es el principio y fin de una imaginería en que lo fantástico se yuxtapone con los significados del temor y la angustia. Vigor y humor de muerte, esa que nos acompaña, besa y nos duerme.  
  •  Una pintura que encara miradas y situaciones, actitudes y encantamientos, que depura lo que espanta y viceversa.
  • Sin cesar con la móvil
  • trabazón de unos vínculos
  • que a cada instante acaban
  • de cerrar su equilibrio.
  • (Jorge Guillén).

ANA MENDIETA (1948-1985) / PISO 34

  • Fumaroli no da tregua:
"Haberse vuelto ya, en el medio del arte contemporáneo, capaz de mirar lo horrible, lo innoble, lo asqueroso como algo más que bello, es haber pasado la prueba que permite entrar en el "sanctasanctórum" de las elegancias del nihilismo contemporáneo".
  •  Cierto pero estremecedor. Y más cuando nos enfrentamos a los perfomances de la cubana MENDIETA, cuyas premoniciones parecían augurar su fin, siendo aún muy joven, al precipitarse desde un piso treinta y cuatro en Nueva York. 
  •  Es una biografía que enlaza en lo más íntimo y creativo con las prácticas y ritos religiosos afrocubanos (la cuestión del sacrificio, la sangre, el cordero jamás olvidados, la faceta de un cristianismo que toma raíces de un paganismo primitivo), la vida y la muerte, los restos humanos, la tierra como la madre primigenia y absoluta. Mas un encierro escatológico en las entrañas reviste limitaciones obvias si se formula en el medio artístico con tal acritud y destemplanza.
  • Pensando en que sus procedimientos son una antítesis de lo sagrado conocido, el hecho plasmado en sí no gana su adecuación estética, únicamente altera, irrita, repugna, asombra, provoca y suma adhesiones. Tiene capacidad para estar pero no para poseer la dimensión del ser, y por debajo el tufillo teatral es claramente ostensible en su aspiración posmoderna brutal, reacia a salir de ese cuestionamiento de lo plástico por considerarlo engañoso y ruin.

  • No obstante, no hay que escatimar la autenticidad de su esfuerzo, la trascendencia del exceso que devino una realidad consumada, ni el sentido de hallar y abolir los márgenes en busca de una renovación de sensibilidades.

  • Con ella convertida en cuerpo y alma en su propia obra, avistamos la ultratumba de cerca aunque su inspiración sea estéril y el presagio pestilente.

  • Tétrico, alegre de ver su majestuoso trazo
  • descansado sin urdir.
  • Línea oblicua, patas delanteras hacen 
  • tándem en forma de perspectiva,
  • da profundidad la señora observando el buey.
  • Con amarillo hay muchos trazos, la luz tu relieve,
  • rojos combinados con fondo oscuro,
  • moblaje, maderas fusionadas con el fondo
  • dando expresionismo al buey, que es tu principio
  • de un camino con impronta.
  • (José Luis Álvarez Vélez).   

WALTER DAHN (1954) / VIGILIAS CON PAN

  •  Le decía Sócrates a Platón en Fedro:
"Los seres que engendra la pintura se mantienen de pie como si estuvieran vivos, pero cuando se les pregunta permanecen revestidos de su dignidad y guardan silencio".
  •  Sin embargo, si se trata de un joven salvaje de los años 80, el lenguaje que preconiza la figuración es grotesco, burlesco, gamberro, deparador de ámbitos sombríos. Y cuando se remite a otro ilusionismo, se enreda en rimeros cromáticos y en referencias geométricas lúdicas en espacios predecibles. 
  •  Es la razón de proferir gritos porque se han consumido las exclamaciones, de vocear porque ya está todo articulado y ensamblado. Mientras ejecuta y desliza, deja de contar con el significado, que se abre sitio a trompazos, alegando que lo que es se queda por el camino o ya es demasiado. 
  • Al alemán DAHN no hay que buscarle blancos, los tiene en multitud y dispuestos al derribo, sin que ni siquiera uno haya de sobrevivir sano con una escopeta tan pródiga y certera. Ni suerte hay que desearle, la conserva bien atada y transcrita.

  • Hay en tu campo las ovejas más limpias.
  • Se visten con festones,
  • hablan de trabajo, risa en los labios,
  • degustándose la boca, langosta en el estómago,
  • cheques oro en el traje,
  • guardián a la orden del día.

  • Os he dado las cartas trucadas,
  • os he dado derecho al pataleo,
  • hombres y togas corruptas.
  • Parados desconsolados, hombres sin futuro,
  • vuestra papelina: ir a fichar en una rifa imposible.  

  • Marionetas de papel impreso,
  • carne de cañón, no piensan en vosotros
  • y ahí os pudráis en las calles saturadas de desconsuelo,
  • con lo deshumanizado. Es el principio y fin de toda muerte.
  • (José Luis Álvarez Vélez).

LEÓN FERRARI (1920) / ¿QUIÉN ACUDE EN MI AYUDA?

  • Jorge López Anaya nos explica que la obra de arte se convierte en un texto, un "tejido" formado por la escritura del autor y la interpretación activa de los espectadores. El nacimiento del espectador comprometido en la producción de significados es siempre a costa del autor. 

  • Si bien puedo estar de acuerdo con tal apreciación, no pienso emplear tal ayuda en la consideración de la obra del argentino FERRARI, valorado por el New York Times como uno de los cinco artistas plásticos vivos más importantes del mundo. Su patrocinio es él mismo en la medida que conforma su posición en función de realizaciones que postulan citas con el reverso de tópicos o los inversos simbólicos.   

  • Se trata de configurar las vueltas con las revueltas, ya sean ideológicas, estéticas o culturales. Que la retina, después de la estupefacción, retenga y coopere, deje sentir la inspiración de lo que le han transmitido y tome la calle que más prefiera.  

  • Sin incurrir en un pregón, con perdón de tal osadía, es lo propio implicarse en la lenta agonía de una fantasmagoría que bajo una supuesta alucinación encubre visiones rotas, agotadas, enojosas, cocidas conforme a un espíritu de provocación errático que no se cansa de probar. 

  • Estímulos no le faltan, las alarmas se ilusionan con la abundancia de sonido, la teatralización es un caballo en lontananza que cuando se acerca es un mendigo paulatino que cojea sin saber andar. En fin, hay que verlo, contextualizarlo, descontextualizarlo, invocarlo, desconvocarlo o volver a consagrarlo, lo que sea con tal de que este ayuno no nos persiga con la visión pelada cuestas.


  • Blancas páginas en nubes irritadas de colores,
  • un blanco gusano azul plateado,
  • la plata es negra como tu noviembre,
  • el rojo es amarillo como álgidos son tus arrebatos de fuego.

  • Decoraciones a la llama del viento húmedo,
  • a la luz de tu fusión,
  • al negro de tu resplandor,
  • a la sequedad.
  • La niebla en rocas, vidrios en líneas de aire helado,
  • arde en ráfagas de viento en mi pensamiento
  • la indiferencia, es soledad del tonto.
  • (José Luis Álvarez Vélez).

WILLIAM COTTON (1965) / A CHUPAR




  • La banalidad entra en la concepción artística por una puerta y se niega a salir por la otra. ¿O es que el equívoco surge de la ambigüedad de combinar en la pintura erotismo y pastelería, decadencia y mal gusto? 




  • Tampoco es cuestión de irnos muy lejos, sólo al rococó francés y sus posteriores epígonos, por eso de hallarle unas excrecencias que, la verdad sea dicha, no necesita, las lleva consigo. De todas formas, lo que hizo el norteamericano COTTON es ponerlo al día y endulzarlo. 

  • Después de tanta asquerosidad y abyección, ya le tocaba a la repostería, la bollería, la confitería y la panadería. Y si a eso añadimos esos cuerpos embadurnados, los lameteos o lametones son de hartura total. 

  • No obstante, para el observador es una frustación ver tanta fragancia, dulzura, sabor y piel rozagante y no succionar el éxtasis correspondiente. Únicamente la mirada queda convulsionada, casi "orgasmizada", entre espasmos atacantes y perplejos. O absolutamente lo contrario, repugna tanto empacho carente de una autenticidad estética o de una verosimilitud plástica.

  • ¿Dónde extraviarse, dónde?
  • Mi centro es este punto:
  • Cualquiera. ¡Tan plenario
  • Siempre me aguarda el mundo!

  • (Jorge Guillén) 

ANTONIO LÓPEZ (1936) / LA PINTURA ES UN DESCUBRIMIENTO


  • Creo que Fumaroli no se estaba refiriendo al español ANTONIO LÓPEZ cuando señala que en neofrancés se llama ¨plásticos" a unas personas que han colgado los hábitos de todas las artes, con la pretensión de subvertirlas todas a un tiempo, sin saber ni dibujar, ni pintar, ni esculpir, ni bailar, ni cantar, ni dar un paso, ni actuar...... Ni mucho menos. Él y su obra en sí mismos son el propio concepto de arte, sea clásico, moderno o contemporáneo.


    • Pero además es que cada cuadro o escultura refleja un acontecimiento único, un suceso extraordinario, un hecho a través del cual sentimos la fuerza expansiva del sentimiento plástico en un contexto exclusivo, en una síntesis de tiempo, memoria y creatividad. En esta segunda retrospectiva en el Thyssen de Madrid se reconstruye paso a paso una sabiduría lenta, que ha madurado plena y paulatinamente, que opera sobre la mente y el ojo como un bisturí, sin acudir al desperdicio de lo que sobra o de lo que está de más.



      • Trabaja con la realidad de una urbe que se descubre a sí misma, que se habla, sufre, se confiesa, ensucia y no pide la bendición porque está levantada con una dimensión humana que se transparenta en su soledad. El artista tiene esa capacidad para acertar con la materialización justa de ese imaginario, enriqueciéndolo con una reflexión pictórica que se alarga durante decenios. Ahí reside su finalidad, ya sea buscada o hallada, o las dos al mismo tiempo.



        • Casi diríamos que su oficio es desmesurado en su virtuosismo, atemperado por un talento excepcional que impone un sentido, una dirección, cuyos términos avanzan etapa por etapa, capa por capa, y conforme a perspectivas que se abren para buscar otras. Una visión poética que enlaza finitud e infinitud, tiempo y escoriación, duración y corrosión, vida y muerte. No se deja nada.



          • Le digo a mi hermano cubano Humberto Viñas que si ANTONIO LÓPEZ viviese en La Habana pintaría El Malecón miles de veces. Te equivocas, me dice, no se lo permitirían, agrietaría demasiado los muros, se detectaría la corrupción que los empuña en el barniz de su retrato.









KEIKO SATO (1957) / VERSIÓN DE UNA TIERRA QUE YA NO ES LA MÍA

Dice Gerard Vilar que el significado de las obras de arte cambia en el curso de la historia porque los tres mundos (objetivo, social y subje...