LEONARDO, AYÚDAME.


  •  Consternados mi hermana y yo por el expolio de nuestros legítimos derechos sucesorios cometido por un pretendido pariente nuestro, rufián, felón y bellaco, depredador de herencias, apodado PABLO CRABI DE OVIEDO, junto con sus compinches, no tuve otra alternativa que encomendarme a la invocación del espíritu de LEONARDO DA VINCI.  


  •  Sin tener su consentimiento para visitarlo, me arriesgué a subir por la estrecha y oscura escalera de caracol hasta la puerta de su torreón, cerrada a cal y canto. Pero hasta mi tenacidad me sorprendió al tratar de penetrar en su estudio, lo que después me di cuenta de que era la reacción de un ignorante incauto, pues cuando me encontré en el umbral con un mitad dragón mitad ave de rapiña que se precipitó contra mí y se me enredó en el pelo mientras emitía una horrorosa risa de nigromante, salí como alma que lleva el diablo. Luego me enteré de que esa marioneta era el arma que utilizaba contra los intrusos no deseados.  


  • No obstante, pasado el susto, no descansé hasta tomar contacto con él y conseguir explicarle nuestra situación. Sabía que amalgamaba trozos de lagarto, salamandra, lombrices, serpientes, mariposas, langostas, murciélagos, con lo que creaba horribles y temibles monstruos de aliento venenoso, que escupían veneno por la garganta, fuego por los ojos y humos por el hocico.




  • Entonces él me dijo que en mi caso para representar a ese auténtico monstruo, usurpador y codicioso, ruin y vil, tomaría la cabeza de un mastín, los ojos de un gato, las orejas de un puercoespín, la nariz de un galgo, las cejas de un león, las sienes de un gallo y el cuello de una tortuga de agua. Y así lo hizo, añadiéndome además que esta nueva naturaleza significaría un estigma indeleble y eterno.     




  • Me vi, por supuesto, obligado a expresarle todo mi agradecimiento, a ofrecerle mi ayuda en todo lo que necesitase y su bendición protectora. Esa fue nuestra despedida y su regreso al mundo sobrenatural de la idea y la genialidad. Adiós, amigo, y hasta siempre.



No pienso, luego existo
aunque sea a duras penas, malamente.
(Ángel González).  

CARLOS AMPUERO (1965) / DESCENDENCIAS


  •  El corazón es sabio cuando aglutina y no cuando separa. Debido a ello, el chileno AMPUERO, con una sobriedad magnífica, aquilata el valor de sus imágenes como derribos viscerales de una época cuyo corazón está carcomido.


  •  La configuración de su obra no necesita abolengos y sí reúne un montón de ideas que tienen un sentimiento plástico, en el que hay que dilucidar, entre las sucesivas escenas, aquellas más ricas en sugestiones de toda raigambre.


  •  Tanto la rigurosidad en los planteamientos como el carácter entre onírico y real de sus propuestas hacen a su obra acreedora de un estatus de integridad y multiplicidad logística. No cabe duda que una dirección estilística concreta rubrica su campo de acción y singulariza una plástica fácil de etiquetar si no se tienen en cuenta todas las especificidades que le son inherentes. 


  • Hay mañanas que no deberían amanecer nunca
  • para que la luz no despierte lo que estaba dormido,
  • lo que estaría mejor dormido
  • y aún en el sueño vela, acosa, hiere.

(Ángel González).

RONALD VENTURA (1973) / DEBE VERSE TODO


  •  Hay que buscar el instante exacto en que los términos del quehacer artístico se expanden y se dilatan. Lo verdadero aportado por el autor está al caer y con ello el veredicto final. Legitimación pura y dura, se dice.


  •  En el caso del filipino VENTURA ese momento tiene lugar y además lugares, hallazgos, historias, mestizajes, vorágines, refritos, colages, símbolos y orígenes plásticos distintos, como distintos son también sus inventarios visuales. 


  •  Impactan hasta que llegamos a los fondos y contornos de su matriz, la misma que nos va convenciendo de un recorrido que no se ha puesto condición previa alguna excepto la de situar al espectador ante la genuina versión de una mente imprevisible.  


  • Y que mañana sea mañana siempre;



  • que la pereza deje inacabado
  • lo destinado a ser perecedero;
  • que no intervenga el tiempo,
  • que no tenga materia en que ensañarse.

(Ángel González). 

AHMED ALSOUDANI (1975) / UN CORAZÓN ABIERTO SANGRA


  •  Artaud es muy claro cuando escribe que el arte tiene el deber social de dar salida a la angustia de la época. El artista que ha ocultado en el fondo de su corazón el corazón de la época y que ignore que su deber consiste en echar sobre sus hombros las cóleras errantes de la época, no es un artista.


  •  Por eso el iraquí ALSOUDANI aborda en su obra un apogeo que no festeja, que sucumbe simplemente, que cede aunque sea resistiendo, que claudica y expira. No hay misericordia ni piedad, los vencidos han de rendirse y perecer sin más. 


  •  Pintura fantasmal, ausente de frías geometrías o milimétricos rescoldos, generadora de un universo en el que sombras y espectros luchan y se despiertan todavía con la duda de saber si han sobrevivido. 


  • Si nuestro reino no fue de este mundo,
  • y sabemos de cierto que no hay otro,
  • dime lo que nos queda,
  • amigo,
  • dime lo que nos queda.

(Ángel González).

PEDRO S. MORILLO (1949) / SON PREÁMBULOS QUE GUARDAN SILENCIO


  •  Mi amigo PEDRO MORILLO lleva unos meses recluido en su tierra, La Mancha, a la búsqueda de una fortuna entre los sarmientos, las vides y el humus. Fortuna que para él es equivalente a la práctica hereje del arte, porque si fuese de proceder ortodoxo no bebería más que de un mismo cáliz.  


  •  Y empieza por confesarme una mentira: que esa escultura tallada la encontró en un viaje de exploración entre el monte y la campiña. En parte es cierto, allí estaba pero sin asombro ni portento. Él la sacó del no ser hasta convertirla en una deidad telúrica triste, acongojada, por haber estado privada de ese portento misterioso tanto tiempo.    


  •  Para alegrarla, creó dibujos que hacen que la forma sea ingrávida, juguetona, ondulada, como un pájaro de las zonas inferiores o un barco místico de la vida. Este pez aúreo es así un símbolo de la marcha del mundo a través del mar de las realidades no formadas.  


  •  Pero la mariposa esmaltada, vidriada, se le ha colado por la ventana del estudio y a través de su esplendor ronda secretos, caballeros ocultos, suelos fértiles y de encantos cromáticos que reflejan un cosmos hecho a su medida.


  • No puede tampoco terminar sin debatir sobre este mundo y por tanto la factura arquitectónica de su pintura es una fusión entre el orden establecido, celular, a base de colmenas, y la libertad de lo que en la línea gruesa y curva y el círculo desordenan. A modo de un boceto que tiene un claro significado contemporáneo del encuentro entre estrechez del espacio habitacional como espejo de la existencia y de la aspiración exaltadora que al mirar por la claraboya nos acomete.    


  • Yo no tengo la culpa
  • de haber bebido
  • desde tan joven tanta sed de sangre,
  • tanto deseo de morder la vida,
  • tanto amor.

(Ángel González). 

JOSÉ RAMÓN LOZANO (1983) / VEO CON SUS OJOS


  •  Decía Severo Sarduy que de cuantos sujetos solicitan o seducen la mirada del hombre, es la pintura el que más le fascina con su espejo, es también el que más esquiva su palabra, el más reticente al enunciado o la interpretación. 


  •  Estos rostros del español LOZANO vienen a manifestarnos lo que escribía Louis Scutenaire de que si la cosa está tan mal es que Dios debe de existir, aunque en esta obras lo importante no es su construcción sino el modo de ver la misma. El dibujo es incisivo y resuelve fríamente, el color remata explosivamente, dejándonos con la duda de si la verdad es una demolición o una alternativa plástica que nos traslada un silencio suplicante que está implorando por que todo se acabe.   


  •  Contemplarlas de cerca, casi tocarlas, es una experiencia al borde de lo sublime, o así es como hay que mirarlas en su exposición actual en la galería BAT de Madrid. Después nos daremos cuenta de que el golpe preciso preciso del pincel ha hecho un buen trabajo y ha sedimentado una buena reserva de emociones.    


  • Resuena en tus palabras
  • un difuso clamor de verdades oscuras,
  • cuando me las encuentro.

(Ángel González).

NICK MANGAN (1979) / NO ME CANSO DE ESTAR CON ELLOS


  •  Australia es un país pródigo en tomar de la tierra una larga historia de topografías geológicas que han generado una civilización singular y a su estilo. El australiano MANGAN explora y perfila esos descubrimientos siguiendo las directrices que ellas mismas le marcan.  


  •  Porosidades, adherencias y puntas defensivas en unas construcciones escultóricas que acatan y relatan lo que es una iconografía sagrada de la insumisión ante cualquier agresión exterior. Huesos que tejen una tela de araña al mismo tiempo que insinúan el compás de una danza sobre una alfombra robada por el mito que preside.   


  •  Lo ancestral continúa proporcionando hitos sobre los que cimentar un arte que los haga emerger y servir de enlace y nos pille desprevenidos, aunque no nos ataque y nos vea como amigos. No son almas destrozadas, sino biografías que no han acabado lo que tenía que decir -son tantos siglos- sea como sea.  


  • Yo soy el que no fue
  • ni será nunca:



  • en la oquedad vacía,
  • la turbia resonancia de tu miedo.

(Ángel González).

LUIS FRANGELLA (1944-1990) / NO NOS DEJAN MORIR DOS VECES


  •  Tomemos este ejemplo pictórico y digamos lo que ya hemos escuchado innumerables veces: la incalculable gama de matices con tan pocos colores. Por tanto, el matiz es el que da primordialmente la condición y acrecienta la verificación de lo que vemos.  


  •  Lo cierto es que en el argentino FRANGELLA la carne ha dejado de lado el espíritu para que no incomode, para que esas cabezas y cráneos (tan queridos por Luis Fernández) se hagan su propio destino de pensamiento, y así el que los mira no tienen que escudarse en reticencias. 


  •  Por supuesto que biografía y pintura, o pintura y biografía, son sinapsis que no eluden respuestas aunque se guarden de mostrar sin más que el solipsismo se encuentra en ellas para radicalizar la creatividad del yo y su circunstancia, en este caso tan próxima como la muerte.  


  • Así fueron los día que recuerdo.


  • Los otros, 
  • los que olvido
  • -¡tengo ya tantos años!-
  • huyeron como corzas malheridas.

(Ángel González).

JOSÉ ÁLVAREZ VÉLEZ (1949) / NO ME CANSO DE DAR FORMA


  •  Mi amigo vasco ÁLVAREZ VÉLEZ no se cansa de de transmitirme que para él la forma es una constante preocupación porque no consigue desvelar sus múltiples secretos. Utiliza distintos materiales, lo que sabe que le da a ella un enorme placer, diferentes alquimias y al final sigue sin obtener esa cualidad inmanente que debe de estar en lo más profundo.


  •  Es un artista insatisfecho porque no ha agarrado esa hondura sino sólo partes de la misma. Yo le digo que lo que pretende es imposible porque lo que le caracteriza y ha de caracterizarle es una confusión inteligente y una voracidad crónica. Ésa es la astucia de la forma para que siga hurgando dentro de ella y así, de este modo, poder configurarla y darle vida.   


  •  Esta cayendo siempre en esta trampa dado que no hay otra alternativa, su habilidad y creatividad puesta al servicio de una materia que no quiere quedarse simplemente en lo que es, ansía ser una magnitud y una cosmovisión, un fósil y una fabulación. Así es cuando nace la forma y se concreta una y mil veces.  


  •  Ese empeño, constante y con dudas que va quitando y poniendo, logra unos frutos que él, como autor no se cansa de analizar, de percibir y de señalar. Es verdad que algo siempre se ha quedado y ha faltado, obligando a emprender de nuevo la tarea. El arte es una experiencia de límites, un derroche de fronteras.  


  •  Esta pequeñas piezas escultóricas no resumen sino amplían un abanico de esos encuentros entre la tierra y los organismos en que se transmuta, citas que ÁLVAREZ hace a partir de una intuición y una reflexión sobre el alcance de un acuerdo permanente con ella. Y ella antepone la forma, su forma, sólida o alada, metamorfoseada en cabezas, cráneos, rostros, todo aquello que tenga una singular belleza para que se funda en una singular estructura de bronce y piedra y demás ingredientes.     


  •  Cuando toda esta serie llega a su término, él nunca va a pensar que ha terminado, está en la obligación de seguir tal y como ella le exige, es un compromiso al que debe hacer frente estando solo rodeado por la formas de estas huellas, que están buscando un destino y no lo encuentran porque se le ha olvidado bautizarse con un nombre muy sonoro que no sale en las revistas de los ínfimos famosos.    


  • Que tu palabra oscura se derrame en la noche
  • sombría y sin sentido
  • lo mismo que el momento de tu vida.

(Ángel González).

JORDI MARSAL (1962) /


  • La pintura de un artista, como en el caso del catalán MARSAL, no sólo se nutre de lo que ve, sino también de lo que siente, lo que recuerda, lo que finge, lo que sueña, lo que percibe, lo que proyecta, lo que imagina, lo que piensa, lo que sospecha.  



  •  Lo que adivina, lo que define, lo que teme, lo que desea, de lo que es capaz, lo que sabe, lo que ignora, lo que inventa, lo que presiente, lo que crea, lo que vive, lo que desvive, lo que sufre, lo que emociona, lo que mata, lo que muere, lo que puede, lo que intenta, lo que experimenta.


  • Lo que invoca, lo que asusta, lo que tiene, lo que no tiene, lo que acepta, lo que reza, lo que maldice, lo que descubre, lo que admira, lo que cree, lo que niega, lo que revela, lo que le induce a fracasar o vencer, lo que aísla, lo que le asocia, lo que le irrita, lo que le da paz y lo que miente.

  • Jugabas entre muerte.
  • Creías que los muertos 
  • eran objetos rotos
  • que alguien había tirado en las aceras.
  • Era la vida pura
  • que lo ignoraba todo.

(Ángel González).

MARTA PALAU (1934-2022) / CONGREGACIONES DE FUEGO

La catalana PALAU, recientemente fallecida, ha estado envuelta en los orígenes de una cultura autóctona y ancestral americana que ha marcado...