LEONEL MACIEL (1939) / NUNCA HE ENTENDIDO MÉXICO DE OTRA FORMA

  •  El mexicano MACIEL, cuando veía resplandores,  se enfrascaba en la práctica de su astrología plástica, y también como una materialización de vestigios de un territorio que se convertía en una realidad mágica, de ahí su encasillamiento en el llamado realismo mágico. 
  •  Pero además había otras realidades en sus obras que pugnaban por evocar y liberar los espectros de un vivir guardados para ser erigidos en sortilegios creativos y en referencias de una raza y de una historia que no deja de parir talismanes en su defensa.
  •  Así es como, finalmente, en ese entramado cromático descansa la arbitrariedad de la intimidad del artista, el cual espera que se haga tanto una necesidad como un don que sea un elemento singular y esencial para la cultura mexicana, que es más que una voluntad persistente del tiempo.   

ABOUDIA ABDOULAYE DIARRASOUBA (1983) / LA MUERTE ES EL LEGADO QUE MEJOR ENCAJAMOS

  •  Entre disparo y disparo me agacho o me tiro al suelo, después pinto, hasta que vuelven las balas y me detengo, pero al cesar los impactos en las paredes del sótanos, continúo, y así hasta que paulatinamente vaya culminando cada pintura, autorretratando mi horror dentro de ellas. 
  •  El costamarfileño ABDOULAYE no se da descanso, sus iconos son fiel reflejo de un gesto desesperado ante cada uno de los muertos que se van depositando, sus trazos son tan contemporáneos que vemos en ellos todo aquello que les falta o de lo que carecen.  
  •  Y este expresionismo africano, tribal, étnico, de recia ensambladura, "no se concibe, como dice Marcel Gromaire del moderno, sin ese gusto, a menudo mórbido, por la deformación. Los mejores cuadros expresionistas son gritos desesperados". Realidad y vida aparecen nítidamente.
escribo como el corazón
que late escribe
los gritos de sangre
y de las células de las visiones
del llanto y de la lengua
(Inger Christensen)

HEATHER PHILLIPSON (1978) / TODO ES MENTIRA

  •  Vamos caminando por la calle y nos dejamos abrumar por los escaparates hasta que nuestro sino consumista va atando cabos de imágenes de aquí y de allá, de tal manera que a ese conglomerado fragmentario incubado en nuestro cerebro solamente le falta un marchamos escénico para erigirse en una apropiación artística.     
  •  Eso es lo que hace el británico PHILLIPSON, aunque en realidad es un cuento de hadas integrador de muchos elementos que tengan una resolución visual inmediata, reconocible, a la que podemos titular en el momento y en el momento podamos atribuirle tanto una crítica social como una parodia, una lectura estimulante como una frivolidad con ínfulas de mayordomo de casa real.   
  •  Es un perfecto ejemplo de lo que el arte contemporáneo da de sí, que es mucho y muy diverso, pero al que el escritor César Aira tacha de "nombre perfectamente absurdo, ni descriptivo ni provocativo ni geográfico, de una materialidad apabullante, casi paródica".

XEVI VILARÓ (1975) / ¿QUÉ MUNDO ES ÉSTE?

  •  Sobre unos espacios fríos como presagios e iluminados, cuadrados o esféricos, se desata una figuración limpia, de colores puros consagrados a infundir una visión fantasmagórica cuya explosión está a punto de suceder. Nos confunde porque nos imaginamos como espectadores estar fuera, pero residimos dentro.  
  •  Estamos ante una obra en la que su autor, el catalán VILARÓ, se decanta por una apología plástica mentirosa de ese horror que se manifiesta a nuestro alrededor como un apocalipsis paradójico, entre lo atractivo y lo odioso, entre el amor filial, la infancia, la pasión, el crimen y una moraleja que no se cansa de ir al lavabo a testimoniar su vómito.     
  •  Lo que nos impacta es que se trata de una pintura modosita, virtuosa, casi virgen, y solamente al acercarnos observamos que viene contaminada y envenenada, que estamos condenados a repetir nuestros errores, a movernos conforma a una naturaleza, la humana, que es irremediable y que ni la salida de urgencias la salva.  
el cielo que resplandece,
y la luz que casi
desde entonces se ha parecido
al fuego de la bomba atómica
un poco
(Inger Christensen)

KEIKO SATO (1957) / VERSIÓN DE UNA TIERRA QUE YA NO ES LA MÍA

Dice Gerard Vilar que el significado de las obras de arte cambia en el curso de la historia porque los tres mundos (objetivo, social y subje...