MAURO PIVA (1977) / ESTUDIO MI FORMA


  •  Soy un ser desolado, solitario, mudo, que me miro al espejo para no ser invisible. Soy un ser que trata de pensar, de ubicarse en el espacio y en el tiempo, de tener su historia, de no dejarse llevar por su destino aciago. 


  •  Se advierte que el brasileño PIVA nos ofrece una ambivalencia cargada de un terror que no se ve. La normalidad de sus figuras, la ortodoxia de sus formas, ocultan un sentido inquisitivo sobre la carencia de una naturaleza que reside en el rostro, en la falta de una comunicación que no existe, en el vacío de una condición que no hay.


  •  Es como los efectos de una limpieza étnica particular, que produce una humanidad brillante, plástica, sumisa, obtusa, porque que no tiene conciencia de sí misma, se la han hecho desaparecer, por eso no ceja de configurarse en posturas reflexivas eternas y estériles. Esta hábil maniobra nos seduce como espectadores porque así tenemos un doble que se las va a llevar todas, las mías y las suyas.   

Cuando el olvido lo rescata, vuelve a ser bueno sin
destino y sin estela.
Vuelve a ser tiempo sin historia, senda sin rastros, mundo
frío, noche ciega.
En el silencio de la casa, la oscuridad es más profunda
y más perfecta.
El sueño cierra nuestros ojos y el viento final se queda
solo en las tinieblas.
(Francisco Luis Bernárdez) 

HUMBERTO VIÑAS / ME DA LO MISMO QUE SEAN ONDINAS O NÁYADES SI NO SIRVEN PARA SALVARME


  •  Cuba envejece y se entumece y sus ondinas, náyades, ninfas y nereidas también, al mismo tiempo que su autor lo hace a la espera de que haya un inverso y se conviertan en sirenas. Ellas, ya al inicio de su decadencia y casi tuertas, gracias a su carácter maléfico le obligan a sobrevivir aunque no quiera, le fuerzan a que se vea reflejado en el reloj, en los símbolos guajiros del tabaco, de la palma, aunque esas pequeñas pateras que flotan ya no sean ningún itinerario hacia un destino, excepto aquel que para ahora se ha sido perdido.    


  •  Mi amigo y hermano, el cubano Humberto, sabe concebir una teoría de los colores y una formas que debajo de su apariencia se muestran ambivalentes, pues su plástica descansa en un campo de visión que lo abarca todo, desde su espacio y su propio tiempo, el que vive a salto de mata a través de oquedades inscritas en esos largos cuellos, en esos estirados rostros que señalan las huellas invisibles, los azares extraviados, las angustias hambrientas o las jineteras místicas y oscuras.   


  •  Quizás un día alguien redescubra el valor de estas sílfides como signos de un desvivir, como las sibilas de poderes proféticos y anunciadoras de verdades superiores. No sería extraño que entonces la asociación de ellas con el resto de su obra adquiriese su pleno sentido y realidad, su canto a una esperanza tardía que no por serlo olvida su condición patética y solitaria.      

En ese acercamiento sin regreso
ya suena tu esqueleto a cosa vieja,
entre pinceles ocres, negros, rojos.
(Horacio Rega Molina)

HEDI XANDT (1988) / MAQUILLAJES PARA LA BAJADA AL INFIERNO


  •  Cuando estamos ante obras como las que ven, me debato entre las dos opciones que planteaba Leymarie, al decir que lo que cuenta es la función creadora del arte, ligada irreductiblemente a los orígenes y a los misterios de la vida, no a los productos artísticos de los que estamos masivamente saturados por una difusión a menudo corruptora y neutralizante.  


  •  No me negarán que si la labor del crítico es justamente ayudar a hacer hablar a la obra misma (A.Tàpies), en este caso las dificultades son más que obvias. El autor, el alemán XANDT, sabe, no cabe duda, donde debe clavar y punzar, aunque ese ardor no nos desvele ningún misterio. 


  •  Sabe también cómo acicalar y hasta burlarse de ese sentido de lo bien acabado, de lo estético sublime, de la construcción consagrada, del efecto terrorífico que al final queda en un ajuste veleidoso pero candoroso y espectacularmente visual. Atrae lo suficiente para confundir, mas ¿qué realidad ilumina más allá de la que se ve? También es cierto que lo esencial, en estos tiempos de miseria moral, es crear entusiasmo (Picasso).   

Traes la arena de un torero muerto,
mujeres con espinas en las sienes,
balcones funerarios sobre un puerto
con botica de paso y almacenes.
(Horacio Rega Molina).

FRANCESCO VEZZOLI (1971) / NO ME SIENTO IMPÍO


  •  ¿Qué es lo que pretende el italiano VEZZOLI? ¿Impugnar, transgredir, parodiar, demostrar, largar un discurso entre conceptual y subversivo? Lo cierto es que tiene bien asimilados los valores de los que reniega o se burla. Y que lo que no hace es explosionar sus formas, sino concebirlas desde una impiedad plástica e ideológica.   


  •  Con ello marca su propia personalidad creadora, un principio que, como dice Tàpies, ha permanecido siempre vigente a pesar de las aparentes contradicciones en las doctrinas estéticas. 


  •  ¡Claro que con ello rompe ciertos tabús¡ Si no fuese así ya no sería arte contemporáneo, sería otra cosa, póngale un precio y nombre. De lo que se trata es de que el hombre sea ese animal simbólico del que habla Castro Fernández, que sobre el fondo inatacable de la pared de la Nada comienza el trabajo del mito.  

Es uno de los días más trágicos y crueles.
Triste como un desfile de Ejército y Armada.
(Hay también otro ejército con muchos coroneles,
y es el de salvación, que no ha salvado nada).
(Horacio Rega Molina)

AARON CURRY (1972) / NO SE TRATA DE LO QUE ESTÁN PENSANDO


  •  Sí, sí, en un primer momento parecen remakes que nos remiten, nos recuerdan y evocan, nos dirigen a otros ejes, porque la línea no se ha roto, es más, ha hecho del proceso su enjundia y su percepción más inusitada.     


  •  Mas estas obras contienen unas esencias que, si bien están contextualizadas hasta históricamente, se han construido desde otros apartados conceptuales en los que tienen participación el arte tribal y la cultura popular.    


  •  Quizás lo más importante, al margen de su resplandeciente sonoridad visual, es que no van simulando lo ajeno sino que ello es lo que lo hace propio, formando así una fusión en que las muescas de la creatividad están claras y son determinantes.

 Como es día domingo, por la ciudad me pierdo.
Busco una calle muerte para mi poca fe.
La calle tiene un nombre que ahora no recuerdo
porque en un mismo sueño lo supe y lo olvidé. 
(Horacio Rega Molina)

THEO MERCIER (10984) / NO SE RECHACEN


  •  ¿Por qué rechazar a la monstruosidad si en algún momento determinado o casi siempre lo somos y seremos todos? Estamos en un contexto ideológico moderno, que recusa cualquier sustrato metafísico y doctrinal y hasta moral en el discurso histórico y, en este sentido, han dejado de ser creíbles los llamados grandes relatos (Francisco Calvo Serraller).    


  •  Las obras del francés MERCIER no son relatos son antirrelatos; no son entes sino antientes; no son amistosas sino el enemigo número uno. Condensan el frío y pavoroso desahogo de una visión tan delirante como propia. No solamente es ingeniosa y ocurrente, va más allá, nos clava estacas en la emoción que suscita, en la reflexión inmisericorde que propone.     


  •  Tampoco se atiene a esquemas preestablecidos por muy transgresores que hayan sido, se trata de que la violación y el quebrantamiento sean concebidos de nuevo, de no detenerse, pues de hacerlo, como diría Miró, te pisarían los talones enseguida.  


  •  Lo que es indudable es que este autor no carece de personalidad, que es la cualidad principal para ser artista según algunos. Ni carece de inframundos, subterráneos, cloacas, abismos, cielos e infiernos. Lo mórbido, lo truculento no dejan de estar en nuestra piel y deleitarse con ella.    

Así la vida de mi pueblo quiso
darle a su devoción un ritmo alterno.
Con lo que gana el que entra al Paraíso
y lo que pierde el que se va al Infierno.
(Horacio Rega Molina

TOMOHIRO JNABA / MIS PREGUNTAS FUNDAMENTALES


  •  El muy astuto Bertrand Russell decía que la capacidad de producir grandes obras de arte va unida, con mucha frecuencia, aunque no siempre, a una infelicidad temperamental tan grande que, de no ser por el placer que el artista obtiene de su obra, le empujaría al suicidio. 


  •  Pues por mi parte veo lo siguiente, que la obra es al final la que muestra esa infelicidad, ese sufrimiento, esa imposibilidad de sentirse plenamente, pese a estar construida con el material más sólido. Observarse a sí misma es un proceso degenerativo del que nacen unos seres abatidos y desgarrados. 


  •  Algunos rostros ni siquiera llegan a consumarse para no implicarse más en una senda de autodestrucción, de pérdida del sentido estético y físico. El japonés JNABA, de esta forma, prueba lo que es confrontación consigo mismo y con el mundo que le rodea, que para no traicionarse lo metamorfosea en sí mismo.  


  •  No engendra, suscita; no da a conocer, ilumina; no exalta sino que atrae. Odia la perfección porque no es auténtica y además el llegar a ella es la culminación más enlodada de la imperfección. Su obra es una reflexión sobre el pasado conminando al presente, por eso hay que deconstruir y maldecir.  

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú,Aquellos, Otros.
(Jorge Luis Borges).

CARLOS ACOSTANEYRA (1962) / CREO QUE LO ESTOY ENCONTRANDO


  •  Decía Antoni Tápies que el artista busca siempre los esquemas fundamentales, últimos, las justificaciones más generales de las cosas, los símbolos que les dan valor universal y duradero.  


  •  El cubano ACOSTANEYRA parte de estas bases y de otras tan importantes como es el de no dar testimonio de ese vacío irremediable al que algunos están condenando a lo que hoy llamamos arte. Es más creo que, como afirma F.Pérez-Dolz, el autor construye círculos cromáticos para visualizar sus propias experiencias y con los mismos colores que luego empleará en sus estudios y en sus obras.     


  •  Dentro de ese mundo tan personal en que todos los seres son continuación unos de otros, se reinventan, hacen de sí mismos toda una escenografía de fantasía y vida, de luz y signos, que no están quietos, que conciben un nuevo concepto de magia, en que la forma es una y mil, incluso casi es difícil de encontrarla porque ella misma se está autodefiniendo en un proceso permanente. Ahí dentro ocurren muchas cosas, muchas vicisitudes, muchos cantos de encuentros y hallazgos, de celebración a pesar del tiempo, a pesar de la historia, a pesar del cuento de nunca acabar.     

 Pintura cubana cuya plástica es, yo diría casi inconfundible, que deja un rastro que constituye al final todo una constelación, una plataforma única en la que contemplar lo que pasa en ese mundo, porque sus claves es imposible no detectarlas, salen espontáneamente, desde una visión que raya entre el delirio, la quimera y la locura. La fascinación que ejerce se guarda dentro de sí misma, es su propia naturaleza,  una vez que la obra está acabada.     
Soy un pueblero y ya no sé de estas cosas,
soy hombre de ciudad, de barrio, de calle:
los tranvías lejanos me ayudan la tristeza
con esa queja larga que sueltan en las tardes.
(Jorge Luis Borges).

YZ KAMI (1956) / RETRATOS QUE NO ESPERAN LLEGAR


  •  Son retratos que supuestamente responden a un contexto y época determinadas. Son creaciones de un momento, producto de una historia que culmina en ellos, que es cuando están maduros para su realización. Y embebidos de su propia mortalidad.



  •  Pero el iraní KAMI, al margen de estos precedentes, quiere volcar en ellos su marca, la huella de lo que entiende y concibe como una reflexión e introspección que cada uno debe llevar dentro de sí. Están pensando con los ojos cerrados o abiertos. Quizás en la incomprensión de lo que han llegado a ser, víctimas de uno u otro tipo. Él les añade eso, no puede impedirlo.


  •  La sabiduría de este artista está en saber comunicar, mediante su magia y formulación pictórica, el hecho del ser, la confirmación de su circunstancia, sea una u otra, la capacidad para transmitir una intimidad que dé lugar a la nuestra, que sea común, que no haya forma de escaparse al testimonio y a nuestra condición.    

Yo solicito de mi verso que no me contradiga,
         y es mucho.
Que no sea persistencia de hermosura, pero sí de
           certeza espiritual.
Yo solicito de mi verso que los caminos y la 
         soledad lo atestigüen.
(Jorge Luis Borges) 

KEIKO SATO (1957) / VERSIÓN DE UNA TIERRA QUE YA NO ES LA MÍA

Dice Gerard Vilar que el significado de las obras de arte cambia en el curso de la historia porque los tres mundos (objetivo, social y subje...