Para el americano HOWARD, la experiencia artística no viene dada a priori, hay que construirla poco a poco a través de un proceso de búsqueda que tiene su origen en un acto de voluntad, acto que, a su vez, es ya un hacer.

Lo cual se percibe en sus obras, fruto de un acentuado actuar meditado sobre la superficie como un motor generador de hallazgos plásticos que ofrecen a la mirada una concatenación luminosa de configuraciones cromáticas y misterios.

Su pintura simula micro-mundos en los que la planitud cromática se expresa con un vocabulario entre lo geométrico y lo simbólico, entre los contrastes de luz y la revelación, entre la metamorfosis y lo ya creado.

Si no existe crítica ni teoría pretendidamente series sobre arte ¿es que ya no son necesarias? ¿o es que sencillamente han pasado de la palabra a la acción?
El suizo HONEGGER ha plasmado una obra en la que la geometría forma parte de su ser inequívocamente plástico y la ha revestido de composiciones de luz y color.

Las búsquedas han dado resultado, le han precipitado en un hacer no concreto -así bautizado-, ordenado, que muestra palpablemente todo el alcance de una sintonía bien afinada.

Con ello, su tratamiento de la materia, el espacio y la resolución cromática nos invitan a profundizar en una visión que reclama perspectiva y pensamiento.

La evocación ya no encuentra mariposas.
Nadie osó decir nada cuando dejamos de ser intrascendentes.
El argentino DITSCH, poseedor de una técnica muy depurada y de un virtuosismo virgen, acomete su obra sobre la base de que ha de ser compleja, equilibrada y armónica.

Pero también parte de un sentido formal unitario y equilibrado, cuya fuerte expresividad es un prodigio de elocuencia, efusividad y determinación.

Sus desarrollos pictóricos de temática paisajística exhiben una significación que no es más ni menos que una traducción de un valor metafísico a un horizonte físico.

¡Ciudadano del mundo, ciudadano! Es llegada la hora de pronunciar tu nombre con la palabra larga del silencio.
(José Manuel Cardona)
México es un territorio escarnecido que ha tenido en sus artistas del siglo XX unos heraldos de gran impronta creatica y plástica, absolutamente necesaria para el reconocimiento de un destino que siempre le fue adverso.

Guerrero, que fue uno de ellos, es el autor de una obra figurativa que contiene todos los perfiles de raigambre, soledad, abandono y una significación pictórica de existencias desamparadas.

Destaca por la sobriedad y composición de sus líneas cromáticas de construcción, acordes con la dimensión y los valores que exigía su representación.

Se buscan formas de vida en el espacio ajeno cuando nos empeñamos en destruirlas en el nuestro.
Nos dice Heffernan que el hablar en voz de las imágenes convirtiendo sus silencios en historias de cómo fueron hechas, de cómo nos afectan y de lo que nos dicen es una tarea esencialmente retórica.

Retórica o no, lo cierto es que la obra del mexicano ZALCE, bastante desconocido desafortunadamente, es representativa de la efervescencia creativa de una época y de un territorio como el mexicano, que tuvo en el muralismo su identidad plástica más característica.

Sus obras, sean pinturas, murales, esculturas, grabados, etc., son propias de un artista dotado con esa definición más notoria de lo que es crear y hacerlo con la conciencia y la sabiduría de una verdad artística que desde entonces ha quedado luminosamente registrada en la historia de un pueblo.
En la abstracción es como si la superficie dejase de existir para convertirse en un lugar en el que solamente tiene presencia física y espiritual una revelación orgánica de búsquedas y vivencias.
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El americano MORRIS, intrínsecamente capacitado e intuitivo, desarrolla una plástica encaminada a ofrecernos una visión que no tiene más creencia y convicción que la materializada en una gama cromática que se desenvuelve como sucesivas metamorfosis.

La entonación en sus obras es tanto abierta como depurada, tanto expandida como interrogante, tanto en sintonía como fluida dentro de una malla que se proyecta como si estuviese llegando a un vértigo absoluto.

Hay seres que nacen y a los que sólo les resta morir.
(Séneca)