La clave consiste en preguntarnos acertadamente a qué apunta una obra, que trata de decir, qué muestra, o sea, qué significa, a qué se refiere.

Respecto al trabajo de la madrileña JIMENO sabemos, al desnudar su plástica, que su medio de expresión es una vibración que se propaga cromáticamente, que sus distintas capas o disfraces líquidos revelan un significado más en su vivencia pictórica.

Sus formas de pensamiento aparecen borrosas porque son manchas cuya imprecisión inspiran composiciones y narraciones propias, nuevas visiones y un sentimiento estético aferrado al impulso poético.

Gobierna sus colores acuosos, líquidos, para encauzar su corriente, para transformar su significación dentro de un lecho que siempre está renovándose.
El alemán HEILIGER hace suyo todo el espacio para construir desde dentro, desde un punto central que va hacia afuera sinn dar la impresión de detenerse.

Lo que parece una pieza sólida se mueve ligera danzando en el lugar que ha decidido tomar como sede de su dimensión de tiempo y hábitat, lanzando a los paseante sus dardos protectores y reveladores.

Las texturas y heridas de la materia que sostienen esos volúmenes son agravios visibles de su resistencia y de su condición plástica, que es la visión de un legado de la creatividad humana.
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Aquel que humilla a otros se está humillando a sí mismo.
(James Baldwin)
Los palos y las piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras nunca me pueden lastimar.
(Proverbio inglés)
Ver lo destruido y capacidad de reconstruirlo, de que cada obra exija una lectura que siga los detalles, temáticas, perspectivas, valores y ritmos.

A lo que MOURAD añade una unidad de conjunto y una extraordinaria disposición para la asociación y relación de unos significados que dan pleno sentido a la obra.

Es una visión la que nos ofrece que causa pasmo y al mismo tiempo una indagación de como se ha vertebrado una esencia de un compendio estético y vital, histórico y cultural.
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Seguro que el futuro traerá consigo nuevas metáforas para el mismo concepto.
La albaceteña ALBELDO, actualmente exponiendo en la galería Orfila de Madrid, defiende ese arte abtracto que sugiere la esencia de las cosas, pero traduciendo su obra en un lirismo que proporcione un signo absolutamente nuevo.

Sobre un fondo blanco o entintado da vida a un proceso pictórico que se constituye en una interacción cromática que nada entre hilos, manchas, nubes, puntos, líneas, que son como sentimientos tímidos, medio escondidos y prendidos de una acción poética de una brisa vital.

Fluidez, sutileza, movilidad, sensibilidad, fragilidad, apacibilidad, pulcritud, son caracterísiticas que identifican su hacer, empleando para ello una armonía emocional que transmite con delicadeza.

Casi podría decirse que su experiencia artística, que, al principio se contempla entre la atracción y la sopresa, es el sumirse extático -del que hablaba Heidegger- del creador/a en el desocultamiento de su ser, que en ella se traduce en la plasmación de unas pinturas que están como desocultadas.
En la pintura del americano GILLESPIE señalar que la significación es la apertura a un más allá es quedarse corto y enfangado.
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Un imaginario turbulento y escatológico anima esa realidad plástica que en su confrontación con la mirada despide tufos de crueldad y sabor amargo.
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Sin embargo, su capacidad creativa es notoria y sabe expresar el demonio que hay en esas superficies que al final acaban atragantándose en la contemplación que sobre las mismas se desgrana en la memoria.
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Hemos de estar precavidos ante el determinismo tecnológico.