Decía Clement Greenberg que el arte abstracto no puede despacharse con una simple evasión o con la negación. Sólo podemos plantearnos el arte abstracto asimilándolo y luchando por abrirnos caminos en él, ¿hacia dónde? No lo sé.

Carmen Vedura parece conocer ese destino y lo entiende, en un primer momento, como un proceso creativo, sensorial, aleatorio, indagador, silencioso, para, después, pasar a un segundo instante, en el que lo plasmado cobra una dimensión cromática y poética de resonancias visuales cargadas de intimidad y sosiego.
Gillo Dorfles dice que está siendo crítica la comprensión y el entendimiento de muchas formas del arte actual que sólo son aceptables para quien adopte respecto a ellas una óptica diferente y no sometida a esquemas tradicionales.

Los dípticos abstractos del catalán TORELLÓ son una muestra de todo lo contrario, pues su alada visión cala en lo más profundo de nuestra mirada, la eleva y hasta la renueva indefinidamente.

La plasticidad de sus nubes crea una inmensidad cromática líquida, armoniosa, dinámica, que parte de una cualidad sensorial inmersa en su propio universo.

No queremos circulos envenenados.
La obra del holandés AMBROSIUS nos sitúa ante una obra de un trepidante poliformismo que pone a la luz un turbulento universo nacido del caos.

Es más plástico e importante lo que desarrolla en la superficie, lo que casi la desborda, la simbolización barroca en la que se recrea, que lo que hay en su interior oculto, aunque lo adivinemos.

El fuerte cromatismo actua como una máquina desmesurada y desquiciada que atraviesa el espacio celebrando agonías y presagios que anidan en el círculo exterior y amenazan destruirlo.

De ama al pecador, odia al pecado, se ha pasado a ama el pecado, crucifica al pecador.
¿Quién nos guardará de los guardianes?
La obra del ovetense CASTAÑO es una muestra de esa necesaria ampliación de nuestro panorama estético, del que habla Gillo Dorfles, y una recuperación de unas necesarias cualidades creativas e interpretativas.

Mediante esa constante búsqueda de técnicas y procedimientos propia del artista, se llega a la formulación plástica de un universo privativo basado en sus experiencias y vivencias de origen.

Conforme a esta clave surge el poder lingüístico de un quehacer que nos traslada metafórica y físicamente a la visión de unas huellas que son evocaciones y señales, vestigios y sedimentos, por los que la mirada se ensimisma sin dejar de abismarse.

Hay que elegir por azar o por elección, no hay diferencia, uno no escapa aldestino.
(Blanqui)
Uno elige por azar o por elección, no hay diferencia, uno no escapa al destino.
(Blanqui)
Si se nace en un país andino como la boliviana PACHECO, tu obra se ha quedado ligada a esa cosmovisión y/o cosmogonía que tiene a lo mítico como aspiración de eternidad.

Su pintura tiene las raíces de su cultura y la visión plástica contemporánea en la que ha vivido, operado, transformado y consumado un registro de múltiples direcciones.

Plasma lo más sintéticamente posible un desarrollo formal que entre distintos planos ofrece un universo cuyo lenguaje se nos hace utópico en la mirada.

La palabra olvidar no capta por completo lo que nosotros los seres humanos hacemos habitualmente.