La obra del egipcio NAWAR, tras el impacto plástico y visual que nos plantea, nos induce a una reflexión sobre unas coordenadas geográficas y culturales que no imaginábamos.

Una pintura que es un choque y síntesis de distintas influencias y saberes, de diferentes orígenes y desarrollos, de contextos y vivencias que le han ofrecido al artista un modo de crear propio.
.png)
Tanto en medios como en lenguaje puebla el espacio de unas construcciones entre lo fantástico y lo real, entre lo mortal y lo inmortal, entre lo premeditado y lo surgido.
.png)
Decía Descartes que cualquier imagen es una falsificación de lo que realmente somos.
En el campo artístico se repite constantemente que el intelecto y los sentidos no hay que entenderlos como ámbitos originariamente separados. En la obra del británico TILLYER, fruto de una investigación depurada y puesta al día, la virtualidad cromática nos vuelve a una definición de un exterior interno que a través del artista se piensa a sí mismo.

Y tal dimensión se logra mediante una significación del color muy sutil, muy fluida, que no está quieta, porque en su naturaleza está el transformarse, en mutar a lo largo de todos los espacios.

Los atributos estéticos no pueden vivir aislados porque forman parte de la vida.
Se ha apuntado que la barroquización de las formas, independientemente del periodo histórico que las definió, puede estar presente en culturas muy diversas y aisladas en el tiempo.

El alemán GLEIWITZ, en su trabajo, no deja establecer nexos entre lo intuido y lo conocido, entre lo barroco y lo abstracto, entre lo arrebatador cromático y lo fantástico que se desliza como una maraña de signos impredecibles.

Es una obra que teje sus redes en el campo de una visión que permanece vibrante y fluctuante en todo momento, y cuyo dinamismo y ritmos nos ofrece un clima subyugante y ferviente.

La obra de arte interpela y pregunta lo que somos, cómo somos y dónde y cuándo estamos.
En la obra del mexicano COHEN las líneas y los colores interpelan nuestros cuerpos y nuestras almas, entrando en sintonía con nuestra sensación visual.

Sus seres están desposeídos, algunos desnudos, injertándose por medio de la carga cromática unos en otros, y al mostrarse, aunque estén cerca, los vemos muy lejanos, indefensos ante el desdén que podamos proyectarles.

El artista condensa su plástica en una naturaleza humana en la que el idealismo ha dejado de cantar el aleluya, en la que el nexo entre arte y verdad es una pintura que sangra.

Al arte se le puede considerar como la alusión y expresión de la vida interior de una cultura.
La peruana MALDONADO piensa en su pintura como un medio de reencontrar una realidad que se redescubra a sí misma en su intemperie.

Sus espacios, con distintas encarnaduras cromáticas, desnudan a los seres en su confusión y desamparo, en sus extravíos, en sus ansias de conectar con su bejuco natural y existencial.

En otros planos la interrogación plástica se transfiere a otros personajes que se ven a sí mismos sin una raíz concreta, sin un anclaje étnico al que acudir para identificarse y poder vivir.

Kant pontificaba que el matrimonio era la unión de dos personas de diferentes sexos cuyo objeto es la mutua posesión de por vida de los órganos sexuales del otro.
El peruano SAGASTEGUI es un creador prodigioso que abarca, que ensambla, que articula geometría, figuración, abstracción, paisajismo, en pos de unas leyendas que siguen vivas.

Su virtuosismo plástico le permite generar, dentro de lo fantástico, una significación que desborda el enigma de tan presente como lo hace y vivifica.

Los detalles de cada una de sus obras son un continente de significados, de crónicas y vivencias, de cuerpos y almas, en sintonía visual.

Así se construye una perspectiva de cómo se consigue el efecto que desea producir.
Cuando se vive en un ambiente artístico, las maneras de operar se entrecruzan, establecen diálogos, se estimulan a materializar una modulación de vivencias autónomas propias y al mismo tiempo ligadas a ese contexto.

La británica BLOW vivió en ese ambiente y en él se retroalimentó hasta adquirir la convicción de que su creatividad tomaba forma por medio de una constante experimentación.
.jpg)
Y lo consiguió impulsando una abstracción que era el reflejo de un mundo en descomposición, en trazos y fragmentos que trataban de sobrevivir y reservarse el secreto del proceso conducente a su reconstrucción.

El arte debe ser racional y sensible a un tiempo. Algo más que pura emoción óptica.