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20 de marzo de 2009

GUERCINO

Esta obra de Giovanni Francesco Barbieri, apodado "Guercino" por su estrabismo, nos invita a penetrar en la Arcadia, ese país imaginario creado y celebrado por poetas y artistas del Renacimiento y el Romanticismo.

Era un reino de felicidad y paz en una atmósfera de plenitud idílica, habitado pos pastores en íntima comunión con la naturaleza, y en el que se desconocía que el hombre es mortal -¿lo será siempre?-, por eso la sorpresa, asombro y hasta temor de esos jóvenes zagales cuando se encuentran con la calavera, que adquiere para ellos un tamaño y una luz descomunales.

De ahí, en ese contexto socio-histórico y artístico, parten muchas de nuestras interrogaciones metafísicas y ontológicas que conservan y conservarán su actualidad todavía, y que el pintor ha sabido sintetizar y enmarcar como una utopía imposible dado que uno de los elementos para erigir la misma falla estrepitosamente.

La calavera es nuestro infortunio y ni lo divino es capaz de sustraerlo a nuestros ojos, enmascararlo con la trascendencia, tal y como queda reflejado en un lienzo en que lo finito e infinito se enfrentan.

Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo vamos en peregrinación al malecón, queremos pedirle perdón por la infamias de que le hacemos objeto en nuestras borracheras de plenilunios insomnes. Recitamos con voces ebrias estos versos de Kavafis:

"Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas.

Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca".

19 de marzo de 2009

ANDRÉ MASSON Y MAX ERNST

  • Las claves del movimiento surrealista, de tan manoseadas, nos han dejado un sabor de encuentros indescifrables o un código a la carta que se hace más utilizable con el paso del tiempo. Yo me sumo a esto último y al amparo de este paradigma lo enuncio bajo la fórmula de una lectura que debería hacerse invisible ante estas magníficas obras de Masson y Ernst, los inmensos artistas surrealistas franceses.
    Sueños y pesadillas, tensiones emocionales, la forma que se hace a sí misma porque son sus propias quimeras las que la configuran, los colores de la alucinación que postulan fantasías de odio, terror y angustia.
  • Ganar tiempo a la muerte por la vía de los espectros, de los monstruos y fantasmas que exploran desiertos emocionales de aguas subterráneas turbias y furiosas.
  • Mas queda una belleza palpitante en su propio horror, unos seres que son nuestro reverso en áreas perennes que constituyen el ansia que padecemos, la voracidad que negamos y la autodestrucción a la que tendemos.
  • Estos dos grandes pintores así han sabido percibirlo, eran la condición de que esta empresa quedara sellada a nuestro destino de observadores que quieren penetrar con la mirada hasta los ámbitos más oscuros para sobrevivir con ellos al hilo de su propia desventura hasta el final que les aguarda en su seno.
  • Hoy consagran al malecón. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo no queremos asistir. Entre penumbra y penumbra oímos letanías de un piélago que predicaba en páramos baldíos. Con el primer trago de ron dijimos amén. Con el segundo retornamos a la fuente de lo que fuimos. Y con el tercero dejamos que nos devorasen los aberrantes cangrejos del subconsciente. Tan frío y áspero se hizo el día.

18 de marzo de 2009

OSWALDO GUAYASAMÍN

Hay olvidos injustificables e imperdonables, que es lo que me ha pasado con Oswaldo Guayasamín, el gran pintor ecuatoriano de los condenados de la tierra, del que no me he acordado hasta hoy.
  • Este artista, en cada obra, ha creado un mundo en miniatura, y ha discernido y configurado una plástica consagrada al color de la piel despreciada, a la textura de la epidermis avejentada y consumida, a los ojos de la tortura, el silencio y el padecimiento, a los rostros de la esclavitud y la servidumbre. Para siempre ha dejado su alma en ese lenguaje colosal dedicado a visualizar al oprimido.

    Por tanto, ha encontrado la manera de abrumar nuestras miradas de emoción estética, de apelar a nuestros sentimientos por el hilo de una visión de poesía desgarrada, los cuales hace más visibles aún para que su representación objetiva nos haga reflexionar de un modo contemplativo y activo sobre ellos y entenderlos (Susanne K. Langer).

  • Guayasamín nos ofrece todo Latinoamérica como una marginación que mira y que a su vez es mirada por su pobreza y su desolación.
  • El malecón se ha vestido de confesor durante unas horas. Cuando a mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo nos toca arrodillarnos ante él y confesar nuestros pecados, nos expulsa de su presencia, anunciando a voces a todos sus feligreses nuestra falta de fe y deserción. Camino de la excomunión pensamos que nuestro destino común en lo universal tenía la sintonía de un bolero pero la letra de una milonga.



17 de marzo de 2009

HUMBERTO VIÑAS GARCÍA


Decía Bertrand Rusell que hay que tener coraje para cambiar las cosas que se pueden cambiar, serenidad para aceptar las que no se pueden cambiar y la inteligencia para distinguir unas de otras.


Mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas García lo sabe y no intenta cambiar sino buscar y llegar a una verdad que se mantenga en contienda entre el ocultamiento y el desocultamiento (Heidegger), y una rebeldía creativa necesaria para la supervivencia de su vida (Kristeva añade lo de psíquica aunque no lo encuentro obligatorio sino inútil).


Y por eso, en esta obra, el artista desea que nuestros ojos queden cargados con la verdad y belleza de la melancolía que irradia la figura, con la emoción que enerva mediante el magisterio del color, con esa magia de las formas que brotan de su propia contextura geométrica, a las que únicamente se les ha dado vida desde dentro hacia afuera.


Y también es una verdad de las cosas el que hay una ternura contenida en las dos manos, una blanca y otra negra, y que éste es el símbolo de miles, en los que la inteligencia plástica del artista pone ante nuestros ojos una fusión alegórica del mestizaje.


Cuba, cuando amanece, lo hace así, con esas tonalidades y pigmentación, propias de una visión dulce y triste del trópico caribeño, donde se mezclan y se funden sangres, razas y vidas.


El coraje para distinguir las cosas, en definitiva, se ha hecho visible en una voluntad estilística empeñada en recrear una geografía humana que le es tan íntima y cercana.


Y como adiós, éste de Kavafis:


"Contemplé tanto la belleza,

que mi visión le pertenece".





16 de marzo de 2009

Amalie Wissing

http://literatur.kkkunst.de

ZORAN MUSIC

Sostenía Ernst Gombrich que el artista se siente atraído por motivos que se pueden plasmar en su lenguaje y tenderá por lo tanto a ver lo que pinta en lugar de pintar lo que ve.

Zoran Music, pintor italiano, supo muy bien lo que pintaba después de haber estado dos años en el campo de concentración y exterminio de Dachau, y su lenguaje es el de la furia y la piedad, el del testimonio y no la venganza.


En sus obras la búsqueda de significado nos remite a símbolos que tenemos muy presentes, pero en el acto de contemplación de las mismas descubrimos lo que podemos llegar a ser y hacer. Víctimas y verdugos.

Nos deja ver lo necesario aunque lo que nos desvela nos estremece más, pues los signos de la barbarie están ahí, no hace falta ocultarlos para percibirlos en toda su vileza.

Y la sabiduría plástica de este gran creador hace que esta visión sea más incisiva que cualquier imagen tomada en el momento, es tal su eficacia pictórica en el rescate de lo que aparecían como alucinaciones de nuestra historia.

Es un legado que no podemos dejar de mirar y hasta de oír su silencio. Es un horror y una condena que nos acompañarán siempre.

Las sirenas emiten cantos aterradores ante el malecón, están hambrientas de carne si bien en los curiosos que se acercan sólo ven huesos. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo no nos aproximamos, deseamos que nuestra pulpa, si es comestible, sirva, por lo menos, de pasto a famélicas mulatas o mestizas que sean tiernas y sepan condimentar las tripas de dos seres sombríos en perenne penumbra.

12 de marzo de 2009

JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ CASTILLO / UMBRAL DE MUERTE


Freud compara el arte con un sueño, pero éste, el que vemos arriba, es un sueño cruel, desolador y desapacible, en el que la medida de la extinción del tiempo de vivir se hace presente en toda su dimensión.


José Luis Hernández Castillo, artista cubano autor de esta obra, conjuga esta representación visible -lo invisible es lo que le confiere la autoridad plena- como una fusión entre lo formal y lo emocional. La forma plástica de la arruga, de la luz y de la sombra, del dibujo de la decrepitud, no sigue ningún código, se limita a transformar la presencia que se contempla en la imagen en otra que se revela con mayor percepción y que nos hace entendernos o reconocernos como una verdad no experimentada.


Hay una tal potencialidad en el lenguaje de esta pintura que el diálogo a que nos incita sería interminable, sólo tendría fin cuando nosotros, espectadores, formásemos parte de esta visión última, que es el cementerio y su negra pasión.


Mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas y yo nos acercamos al malecón y le recitamos estos versos de Du Bellay:


"Señora vejez

no me ha dejado más que piedra en los riñones, gota en los pies y verrugas en las manos".


Después caminamos pensando que nuestro destino ya está sellado y nuestro epitafio escrito.

11 de marzo de 2009

PAUL REBEYRROLLE / TORTURA


De esta figura atada y torturada que está envuelta en sábanas sangrientas y arrugadas que como sudarios cubren el cuerpo roto de lo humano, ha escapado el alma para hacer más cruel el castigo, que así ya no cuenta con un testigo pregonador de la ignominia.


Paul Rebeyrolle, artista francés, transforma la expresión en un instrumento plástico al servicio de la denuncia, para que lo vivo siga estando vivo aunque ya lo hayan matado alevosamente. Si de acuerdo con Nietzsche la vida es una obra de arte, Paul la convierte en un nuevo infierno, fruto de una estética del sufrimiento que ha evolucionado desde siglos atrás.


Y ésta es una progresión que crea verdad en la pintura aunque su presencia, quizás, no es absoluta, según lo afirmado por Derrida, pero en su forma, tal como la concibe él, repleta de fuerza y de convicción, alcanza un impacto visual rotundo.


Es una imagen que carece de elaboración y hasta de pensamiento porque en el proceso de su creación hay rabia, desesperación, pasión, angustia y desaliento, factores inherentes, entiendo yo, cuando de la condición humana y su destrucción se trata.


Naufragamos en mar de arena para que el sol estigmatice nuestras pieles y nos clave sus marcas de fuego. Tal vez con ellas en nuestro interior seamos capaces, mi amigo y pintor cubano Humberto Viñas y yo, de reunir el valor de matar a nuestra sombra. Aunque el malecón siempre tratará de arrebatarnos el escudo que nos haga invencibles e invisibles.


10 de marzo de 2009

TOMÁS SÁNCHEZ / PAISAJE PARA FLUIR


Decía Hubert Damish que se debería pensar con la obra de arte, preguntándole cuestiones de índole filosófica o general, pues es entonces cuando, frente a las mismas, aquella revela sus ideas.


Pero no es un acto intelectual el que me acerca a esta obra, es una intuición que me está contando visualmente un secreto, el de que un paisaje es el panteísmo que celosamente estaba agazapado en mi interior, en mi propio yo.


Los horizontes, campos y árboles del artista cubano Tomás Sánchez tocan lo sublime, celebran lo intangible de lo tangible, y son arias dedicadas al canto de una naturaleza que está constantemente creciendo, renovándose, eternizándose en un cosmos hecho a su medida.


Nosotros, los hombres, demasiado enanos física y ontológicamente, hemos de abstenernos de pisar y profanar estas extensiones, de poblarlas con nuestras ruines miserias, aceptando que la placidez sea su infinito para que podamos seguir contemplándolas ilimitadamente.


El malecón, este amanecer, es una triste criatura que no deja de contemplarse en su propio espejo. Mi amigo y pintor Humberto Viñas y yo, intrigados, nos acercamos hasta colocarnos delante de él. Cuando nos vimos reflejados fue tal el horror que salimos huyendo en pos de una botella de ron que apaciguase nuestra sed de pesadumbre.

Pintura Cubana: A proposito de Tomas Sanchez

Pintura Cubana: A proposito de Tomas Sanchez

Lápiz y nube: Fragmentos de una entrevista al pintor Tomás Sánchez

9 de marzo de 2009

JACK LEVINE / EL PRISIONERO


Ésta es una obra del artista estadounidense Jack Levine que al contemplarla ni nos desconcierta ni nos sorprende, sino que hiere nuestro imaginario con múltiples y dolorosas evocaciones y nos emociona por una significación que tenemos muy presente en la vida que nos aborda a diario.


La mirada queda prendida de esa celda negra de la que emerge el lado humano de lo sombrío. No hay esperanza ni tiempo para ella, es el momento de la extinción amordazada de la víctima.


¿Cuándo Norman Bryson define a "la pintura como un arte compuesto no sólo por pigmentos aplicados sobre una superficie, sino por signos en un espacio semántico" se refiere a este prisionero? ¿O es un acto de rebelión contra las normas artísticoestéticas y sociopolíticas al uso, tal y como lo plantea T.J.Clark?


Por mi parte creo que es el resultado de una realidad testimonial que merced a su honda factura plástica alcanza cotas de una belleza imperecedera en una línea continuadora de lo goyesco.


Mi amigo y pintor Humberto Viñas me declara contrito que sigue de tragedia en tragedia, que es un ángel que delira y al que le sobra todo excepto el malecón de su Habana querida. Aún quiere soñar pero hay demonios que acechan en cada tranvía, por eso pinta en sus cuadros alas, alas para volar que no para emigrar, alas para crecer. Y también barquitos de papel para montar en ellos gratis y pasear, pues a nadie le importan las pateras, sólo las balsas para cruzar el mar en la dirección del viento.


5 de marzo de 2009

RICHARD LINDNER / ¿REFERENCIAS NECESARIAS?


Clive Bell nos habla de la "forma significante" como requisito para la consideración de la obra de arte, cuya naturaleza brota de atributos puramente formales: la línea, el color, el espacio pictórico y la textura.


John Berger afirma que el arte es un proceso por el cual es necesario ver las obras de arte liberadas de toda la mística que las rodea en cuanto objeto de propiedad. Sólo así se hace posible verlas como testimonios del proceso de su propia ejecución y no como productos; verlas en términos de acción y no de logro acabado. Asimismo, plantea que la pintura al óleo está particularmente indicada para la representación de la propiedad privada.


Pierre Bourdieu considera que hay una mirada inocente atribuida a los trabajadores y campesinos y una actitud estética propia de la alta burguesía.


Siempre nos encontramos que estas referencias conservan aspectos que pueden orientarnos en el mundo del arte pero no son decisivas para nuestras determinaciones en el orden plástico o estético, al que afronto desde una perspectiva de la intuición, de la emoción, de la educación y la contextualización de la mirada.


Y como ejemplo, esta obra del alemán Richard Lindner, internado durante diez años en un campo de concentración nazi, que incorpora elementos renovadores de una iconografía que postula la impostura de la sofisticación cuando nos devuelve nuestra mirada en el espejo.

DIETMAR WOELFL / MI PINTURA ABRE OJOS