DAVID CARBONE (1950) / NUNCA VEO LO MISMO
Se dice que el simbolismo es un maestro consumado en el arte de transfigurar la realidad, bajo el pretexto de sugerirla, aunque al final acabe siendo una visión perversa en lo maravilloso de la misma.

El americano CARBONE tiene claro que, si através de la figuración con su apaciguado cocentrado cromatismo, es más incisivo y expresivo, es porque no deja que el o la pesadilla sueño se opongan a su destreza e imaginación, sino todo lo contrario.

Cada escena, estructurada al milímetro, tiene su relato y su interrogación sobre un cosmos milenario, casi apocalíptico, que nos proyecta su simbología anudada al mito y a la desolación.

¿De qué somos conscientes antes estos universos?
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