CECILIA Z. MIGUEZ (1955) / SOMOS FRAGMENTOS ROTOS
Michael Fred hacía una distinción tomada de Diderot:
La de un arte contemporáneo teatral (se dirige e incluye al espectador) y otro absorbente (autosuficiente, vuelto hacia sísmos, hacia dentro y absorto en su propio orden).

Creo sinceramente que ante las esculturas de la uruguaya MIGUEZ y siempre se dan las dos opciones o modalidades, por cuanto para el observador es una confrontación con su identidad y para la autora una ficción visionaria referida a ella.

Una perspectiva de conjunto nos hace valorar la factura imaginativa de su obra como una construcción que muestra un símbolo de derrota de una sociedad del desecho.

Ya no nos sirven las utopías más que en el papel.
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