El artista pone en su obra los sentimientos que quiere expulsar de su vida, todos aquellos deseos reprimidos que podrían conducirla a estados psicológicos que sí hallan su lugar en el arte.

El alemán WEBER si que ha expulsado y configurado en su obra la fantasmagoría de un mundo que de irreal se hace más que real y angustioso.

En el contexto de la guerra mundial terrorífica que padecido, su imaginario es prueba evidente e incisiva de que a la humanidad también se la puede concebir así, sin omitir tal carga de elocuencia.
.png)
Esta obra de arte se ha bañado el sábado para que el domingo, limpia, pueda mudarse y ocupar su espacio.
Ya estamos acostumbrados a que el arte contemporáneo nos desconcierte y nos sitúe ante obras en que la incerteza de significados y visiones sea la telenovela de cada día.

En el caso del brasileño CARUSO es entretenerse en la manipulación de una determinada materia hasta la consecución de un objeto de juego que obedece a una estética imposible aunque bien almidonada.

No obstante, sus piezas atraen, recaban nuestro humor, y desarman el clamor de un horror que debían escenificar, pero que ya hartas de él se han transformado en muñecos de compañía muy selectivos.

En su día, se nos repitió por activa y por pasiva que el contenido era una condición necesaria para el arte.
La obra del egipcio NAWAR, tras el impacto plástico y visual que nos plantea, nos induce a una reflexión sobre unas coordenadas geográficas y culturales que no imaginábamos.

Una pintura que es un choque y síntesis de distintas influencias y saberes, de diferentes orígenes y desarrollos, de contextos y vivencias que le han ofrecido al artista un modo de crear propio.
.png)
Tanto en medios como en lenguaje puebla el espacio de unas construcciones entre lo fantástico y lo real, entre lo mortal y lo inmortal, entre lo premeditado y lo surgido.
.png)
Decía Descartes que cualquier imagen es una falsificación de lo que realmente somos.
En el campo artístico se repite constantemente que el intelecto y los sentidos no hay que entenderlos como ámbitos originariamente separados. En la obra del británico TILLYER, fruto de una investigación depurada y puesta al día, la virtualidad cromática nos vuelve a una definición de un exterior interno que a través del artista se piensa a sí mismo.

Y tal dimensión se logra mediante una significación del color muy sutil, muy fluida, que no está quieta, porque en su naturaleza está el transformarse, en mutar a lo largo de todos los espacios.

Los atributos estéticos no pueden vivir aislados porque forman parte de la vida.
Se ha apuntado que la barroquización de las formas, independientemente del periodo histórico que las definió, puede estar presente en culturas muy diversas y aisladas en el tiempo.

El alemán GLEIWITZ, en su trabajo, no deja establecer nexos entre lo intuido y lo conocido, entre lo barroco y lo abstracto, entre lo arrebatador cromático y lo fantástico que se desliza como una maraña de signos impredecibles.

Es una obra que teje sus redes en el campo de una visión que permanece vibrante y fluctuante en todo momento, y cuyo dinamismo y ritmos nos ofrece un clima subyugante y ferviente.

La obra de arte interpela y pregunta lo que somos, cómo somos y dónde y cuándo estamos.
En la obra del mexicano COHEN las líneas y los colores interpelan nuestros cuerpos y nuestras almas, entrando en sintonía con nuestra sensación visual.

Sus seres están desposeídos, algunos desnudos, injertándose por medio de la carga cromática unos en otros, y al mostrarse, aunque estén cerca, los vemos muy lejanos, indefensos ante el desdén que podamos proyectarles.

El artista condensa su plástica en una naturaleza humana en la que el idealismo ha dejado de cantar el aleluya, en la que el nexo entre arte y verdad es una pintura que sangra.

Al arte se le puede considerar como la alusión y expresión de la vida interior de una cultura.
La peruana MALDONADO piensa en su pintura como un medio de reencontrar una realidad que se redescubra a sí misma en su intemperie.

Sus espacios, con distintas encarnaduras cromáticas, desnudan a los seres en su confusión y desamparo, en sus extravíos, en sus ansias de conectar con su bejuco natural y existencial.

En otros planos la interrogación plástica se transfiere a otros personajes que se ven a sí mismos sin una raíz concreta, sin un anclaje étnico al que acudir para identificarse y poder vivir.

Kant pontificaba que el matrimonio era la unión de dos personas de diferentes sexos cuyo objeto es la mutua posesión de por vida de los órganos sexuales del otro.
El peruano SAGASTEGUI es un creador prodigioso que abarca, que ensambla, que articula geometría, figuración, abstracción, paisajismo, en pos de unas leyendas que siguen vivas.

Su virtuosismo plástico le permite generar, dentro de lo fantástico, una significación que desborda el enigma de tan presente como lo hace y vivifica.

Los detalles de cada una de sus obras son un continente de significados, de crónicas y vivencias, de cuerpos y almas, en sintonía visual.

Así se construye una perspectiva de cómo se consigue el efecto que desea producir.
Cuando se vive en un ambiente artístico, las maneras de operar se entrecruzan, establecen diálogos, se estimulan a materializar una modulación de vivencias autónomas propias y al mismo tiempo ligadas a ese contexto.

La británica BLOW vivió en ese ambiente y en él se retroalimentó hasta adquirir la convicción de que su creatividad tomaba forma por medio de una constante experimentación.
.jpg)
Y lo consiguió impulsando una abstracción que era el reflejo de un mundo en descomposición, en trazos y fragmentos que trataban de sobrevivir y reservarse el secreto del proceso conducente a su reconstrucción.

El arte debe ser racional y sensible a un tiempo. Algo más que pura emoción óptica.
El inglés KIFF llegó a su concepción pictórica desde muchos atisbos plásticos conocidos, y con independencia de tendencias y movimientos actuales que se miraban unos a otros de reojo.

Quizás por eso su obra refleja su visión de un ser que en su esquematismo figurativo y cromatismo espeso, apabulla por su intensidad, por su penetración en la carcoma de un espacio que al final le pertenece como la desdicha de una sombra viviente.

La realidad que refleja nunca llega a ser irrealidad porque reconocemos siluetas y fulgores que, al mismo tiempo, sentimos como fantasmas que acuden a un festín del que no esperan más que la presencia de un espíritu que no les abandone.

Ya quedo atrás aquello de que la belleza estética era la que se percibía a través de los sentidos. Y que la belleza artística requería a su vez percepción e inteligencia crítica.
Una pintura en expansión, en movimiento, vertiginosa, arrastrando trozos y fragmentos para fusionarlos con ella, con una materia casi líquida que no oculta su propósito final resaltando lo visual.
.png)
El americano CASSELMAN, en sus obras, muestra una abstracción con vocación de estilo, de singularidad, de marcar un signo de nuestro tiempo óptico.
.png)
Una técnica que va del planchado a la estratificación, de lo plano a lo agrietado, de lo sintáctico a lo irregular, de lo puramente plástico a lo estructurado y fortificado cromáticamente.
.png)
Decía Hegel que el llamado buen gusto siente pavor ante todos los efectos más profundos del arte y permanece mudo cuando lo externo y lo circunstamcial desaparecen.
El cubano VALDIVIA, en estas últimas series, ha apagado la luz de sus collages porque la espera le ha incitado a una mayor austeridad en su carga simbólica.

La verticalidad, a su vez, que se derrama envuelve toda la figuración en una fusión de realidades que en su mente han tomado forma en la recreación de distintos espacios y confines.

Con lo cual la desesperación queda enganchada en una plástica que busca el tiempo entre luces y sombras, y que traduce sus sensaciones en sentimientos e ideas, en confesiones proyectadas sobre un espectador insertado en esa espera él también.

En la cultura contemporánea, escribe el crítico Hal Foster, la verdad reside para muchos en el tema traumático o abyecto, en el cuerpo enfermo o lesionado.

El americano SOTO registra un surtido de imágenes que hacen imposible establecer parámetros para un imaginario que está en constante crecimiento.

No tiene ningún reparo en ocultar sus orígenes grafiteros, al contrario, sobre el carácter de su ideosincrasia, fabula plásticamente sobre un universo en que el espacio es la sede de un cromatismo que encuadra una brillante sintonía visual.

Tiene además su trabajo otros elementos a considerar sobre la base de su dibujo y concepción arquitectónica, pero la fantasía y la imaginación son las que suscriben la talentosa condición de su producción.

El escándalo que produjeron las palabras del compositor Stockhausen respecto a que el ataque terrorista del 11 se septiembre de 2001 había la mayor obra de arte de todos los tiempos, fue morrocotudo.