WILLIAM TILLYER (1938) / ME INFUNDEN DESEOS
En el campo artístico se repite constantemente que el intelecto y los sentidos no hay que entenderlos como ámbitos originariamente separados. En la obra del británico TILLYER, fruto de una investigación depurada y puesta al día, la virtualidad cromática nos vuelve a una definición de un exterior interno que a través del artista se piensa a sí mismo.

Y tal dimensión se logra mediante una significación del color muy sutil, muy fluida, que no está quieta, porque en su naturaleza está el transformarse, en mutar a lo largo de todos los espacios.

Los atributos estéticos no pueden vivir aislados porque forman parte de la vida.
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