EUGÈNE LEROY (1910-2000) / SÉ SALIR PERO QUIERO QUEDARME
El francés LEROY va construyendo su pensamiento plástico a medida que su práctica se muestra más insondable, más empeñada en ahondar la efervescencia de la superficie.

Sus obras son sólidas, densas, fuertemente impregnadas, rocosas, con un cromatismo en capas que penetra dejando que la materia se identifique como un espíritu insumiso de abnegación y fuerza.

Es una pintura que no sabe abstenerse de descontruirse para a continuación construirse de nuevo en el mismo acto, en la misma dinámica que se prolonga imparable en el tiempo.

Proust comentaba que en las reuniones de sociedad había libidinosos que buscaban su ocasión, ambiciosos que buscaban su oportunidad y los que no son libidinosos ni ambiciosos, son unos imbéciles.
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