QUIN BOVÉ (1959) / ATRAPAR LA INFINITUD
Decía Tapies que para el artista de genio la forma es algo espontáneo, indiscutible, personal, una consecuencia natural del momento, del pensamiento y emociones.

El catalán BOVÉ deja que su pintura espacial cuaje como un ente que ofrece a través de movimientos esféricos y dinámicos una visión cosmogónica.

Es una plástica fulgurante de un cromatismo brillante y significante que entraña todo un significado global del espacio y su estructuración.

¿El auténtico inconsciente es un desconocido y enigmático, que se experimenta indirectamente? ¿Un engranaje interior de la psique individual o del alma del mundo?
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