EDUARDO COHEN (1939-1995) / CRECIERON CONMIGO
En la obra del mexicano COHEN las líneas y los colores interpelan nuestros cuerpos y nuestras almas, entrando en sintonía con nuestra sensación visual.

Sus seres están desposeídos, algunos desnudos, injertándose por medio de la carga cromática unos en otros, y al mostrarse, aunque estén cerca, los vemos muy lejanos, indefensos ante el desdén que podamos proyectarles.

El artista condensa su plástica en una naturaleza humana en la que el idealismo ha dejado de cantar el aleluya, en la que el nexo entre arte y verdad es una pintura que sangra.

Al arte se le puede considerar como la alusión y expresión de la vida interior de una cultura.
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