KEN KIFF (1935-2001) / NO CEJARÉ EN SU BÚSQUEDA
El inglés KIFF llegó a su concepción pictórica desde muchos atisbos plásticos conocidos, y con independencia de tendencias y movimientos actuales que se miraban unos a otros de reojo.

Quizás por eso su obra refleja su visión de un ser que en su esquematismo figurativo y cromatismo espeso, apabulla por su intensidad, por su penetración en la carcoma de un espacio que al final le pertenece como la desdicha de una sombra viviente.

La realidad que refleja nunca llega a ser irrealidad porque reconocemos siluetas y fulgores que, al mismo tiempo, sentimos como fantasmas que acuden a un festín del que no esperan más que la presencia de un espíritu que no les abandone.

Ya quedo atrás aquello de que la belleza estética era la que se percibía a través de los sentidos. Y que la belleza artística requería a su vez percepción e inteligencia crítica.
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