10 de febrero de 2019

THILO HEINZMANN (1969) / NO ME HACE FALTA YA VER LA LUZ


  •  Rociar, espolvorear, esparcir tenuemente. Pero hasta llegar ahí, probar, explorar, investigar, ensayar, escoger, indagar, bajo un fondo virgen que sepa absorber sin anular y sin omitir. Son fenómenos volátiles que conjugan la fusión de medios y materias, de pensamientos y premoniciones, proveedores de percepciones, en estado de presencia o de memoria.  

 Con ello su plástica se gesta como un quimera dinámica que es más huella que entidad, irradiación que organismo, atribuyéndose propiedades etéreas, casi espectrales. No tienen forma ni la necesitan al ser criaturas celestes e ígneas.   
 El alemán HEINZMANN hace uso de sus dotes de buen alquimista hasta propiciar unas creaciones en las que los procedimientos desembocan en un hablar con la luz, en un susurrar con el color y en un comunicar con las texturas, hasta que la mirada se vaya en tránsito con ellas fuera del soporte.   
Pero ahora estamos dispuestos a a decir
sin malicia alguna verdades a medias, 
mimetizados como estamos
con el tiempo que nos tocó vivir.

(Juan Carlos Moisés)

1 comentario:

  1. Auténtica expresión de las verdades.
    Formadas por múltiples puntos y no por trayectorias lineales.
    Abiertas a los horizontes.
    Expuestas a la influencia de sus observadores, como los efectos cuánticos.
    Huyen de los falsos esquemas.
    Con ellas respiramos más profundo.

    Felicidades por la página, comentarios y citas.

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