En la obra de mi paisana asturiana BLANCO se equilibran dos estrategias creativas: la forma plástica y la fuerza de un mensaje metamorfoseado.

Su minuciosa investigación ha dado como resultado una piel rugosa, frágil, con diversos matices cromáticos, que conforman unos paneles ligeros en los que se sintetizan armónicamente tiempos y huellas.

Sus obras cobran la inmediatez de una sensación indefinible pero táctil, vigorosamente táctil y carnal, al mismo tiempo que proyectan una visión que hace estar a la mirada sujeta a esas topografías imaginarias y vivenciales.
