MÁXIMO CAMINERO (1962) / DESPERTARES NOCTURNOS
El dominicano CAMINERO halló el encuentro con sus orígenes a través de la pintura y a partir de ese momento renueva su transformación visual por medio de una plástica de símbolos, tensiones y luchas.

Sus obras constituyen escenarios vibrantes en los que las distintas fuerzas en conflagración codyuvan a componer un universo mestizo que se resuelve en unos tejidos y líneas que no dudan en multiplicarse para que la contemplación se quede adherida en el signo de su potencialidad.

Es indudable que las fuentes de las que ha bebido ha sabido depurarlas y dotarlas de un estilo que plasma la relación viva del ser humano con el mundo, relación que él mismo materializa al mismo tiempo que la vive.

Necesitamos un idealismo realista y un realismo idealista.
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