CHRISRIAN AWE (1978) /
El color, en la obra del alemán AWE, es esa capa agresiva que infunde energía y fuerza, que simboliza una fusión con una materia que le demanda una realidad que sea la referencia de lo humano.

Así lo entiende el autor, aunque va más allá en su mediación, se guarda por otro lado para plantarlos y compaginarlos en el lienzo los movimientos hambrientos de sí mismos de unas oleadas coloristas que son su propia expresión interna de sus meditaciones sobre el arte y sobre su trascendencia en ritmo vital interior.

Los pigmentos, los tintes, las texturas, los goteos, las manchas, constituyen la confesión que desde generaciones viene produciéndose como una introspección interior inevitable ante el einzo o el nmural.

Sólo sé que existe el amor, la gratitud y la amistad. Solo me falta ir en su busca y encontrarlas.
(Alfonso Callejo)
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