El alemán KRIEG estaba convencido que la belleza y la inocencia adquirían una mayor profundidad y significación con la fealdad, el horror o la crueldad.

Sus trazos son tan palpables que su acentuación física impregna de relieve y osadía a plástica su pintura, la cual, desde su fuerte entramado cromático, ejerce una impresión visual de descomposición y muerte.

La pastosidad que deposita en la superficie es densa, terriblemente reveladora de una práctica creadora en la que ya se han dejado atrás las dudas, sólo caben derrotas.















































