La piel, que es un atributo terrestre que contiene ecos de historia y de cultura, cultiva un potencial inmenso con el que transferir y comunicar nexos de conocimiento e imagen ignorados.
En el caso del artista cántabro MIRALLES SANGRO, el poder de la piedra, que es nuestra epidermis y que sedujo a los constructores de Stonehenge, Teotihuacan, las Pirámides o el Partenón, es la base de acción que le arrastra a una configuración entre lo megalítico y lo caricaturesco de raíz barroca. Sin embargo, esas vírgenes desmadejadas, estrambóticas son el desarrollo de un trabajo que talla un ara para depositarlas encima junto con el guardián cíclope de formas arbóreas.
Todo ellos es fruto del tenaz esfuerzo por moldear la piedra para hacer posible la cita con un mundo de realidades e irrealidades, que tan difícil es separarlas como imprimirles la vida que una mitología plástica les ha prometido.
No cabe duda que este creador se ha empeñado en desnudar estos reductos iconoclastas trasladando a nuestro ámbito vivencial su iconografía, la que él renueva constantemente en aras de una repoblación de nuestro sentido escultórico e imaginario visual.
- Hoy en El Malecón únicamente reza el silencio.
Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
Wikipedia
Resultados de la búsqueda
12 de febrero de 2010
LUIS MIRALLES SANGRO (1952) / MOLDEANDO
MIQUEL BARCELÓ / LO INCONMENSURABLE
Ayer mi mirada rejuveneció, no tengo otra forma de explicarlo. No hay espacio para cúpulas de "colorines", como me decía Daniel Claver Herrera, sólo hay lugar para una firma de sangre.
Hay que detenerse ante cada obra, tomárselo con calma, acercarse en cada instante, luego alejarse, colocarse en el centro, en la derecha y en la izquierda. Quizá nada más. Para mí ha sido suficiente, indescriptible e inenarrable.
Esta Muestra del mallorquín BARCELÓ en CaixaForum de Madrid, recientemente inaugurada, es un volcán de fuerza vital a chorros, que alcanza la consideración de una leyenda telúrica. Ni siquiera cuenta la eternidad, únicamente gravita la energía salvaje e instintiva.
Si se la pierden, si no se vacían con ella, envejecerán más deprisa y ya no tendrán motivos para valorar y sentir el fondo común atávico e inherente.
- Mi amigo Humberto, en abierto desafío al Malecón, quiere que el mar caribeño se empantane en la tela. Él por un lado y Mercedes por el otro lo acunan y lo van disecando. Cuando llegue la noche oirán sus quejidos por no poder escapar. Y al final morirá. El ron presidirá su duelo.
10 de febrero de 2010
ROBERTO DIAGO (1971) / RASTROS QUE NO DESAPARECEN
Basándome en itinerarios que dejan rastros indelebles, me topo con los que va dejando el artista cubano DIAGO: materiales crudos, tablas, cartones, palos quemados, planchas de metal oxidado o de madera componen las manifestaciones del imaginario de la negritud en la sociedad cubana.
Son sus formas y modos, sus lenguajes e historias, sus marginaciones, soledades y sufrimientos.
Aunque estas tendencias no sólo sirven como recuperación de una identidad, sino también como acusación plástica de un olvido enterrado. Y como memorial de agravios, entonces, se planta ante nuestra mirada y establece verdades que hasta ahora se habían considerado mentiras.
Pero no hay acicalamiento ni maquillaje para proclamarlas, son así de descarnadas e implacables, con el fin de que ni los engaños ni las atribuciones falsas sean el medio de escape al que agarrarnos.
- Malecón, el tiempo se nos va y no hemos vivido. Ni tampoco tú lo haces, asfixiado por tu soberbia y deterioro. Ya es hora de que te vayas, dice el antillano pródigo, la mestiza varada, el cayo hambriento. Ni ron nos ha quedado.
9 de febrero de 2010
ERNESTO RANCAÑO (1971) / LA PINTURA QUE RETORNA
Las habitaciones desnudas nos condenan al mutismo pues al monólogo de la soledad lo han rechazado sin contemplaciones. Pero con la pintura del cubano RANCAÑO hemos alcanzado por lo menos el soliloquio, con esa pincelada invisible que aromatiza lo predestinado a estar con ella.
No establece conceptos ni definiciones, sólo la identidad de la pintura en sus designaciones figurativas de poesía simbolizada al amparo de matizadas tonalidades.
- No hay intersticios en esa plástica que se demoren en configurar la forma, en hacerla visible en su propia luz, en marcarla con la longitud de un destino interminable. La vivencia visual que nos depara no desaparece, es fantasía que nos ofrece el día a día.
- A Mercedes Librada Cabrera Arango la conocí con mi amigo Humberto en El Malecón. Iba vestida de sol y lluvia, de luz y color. Mulata de piel invicta, compartí con ella un son celta y una rumba gaitera. Ese día ningún tirano sería capaz de doblegarnos.
8 de febrero de 2010
ARMANDO MARIÑO (1968) / UNA REALIDAD QUE DEMANDA EL COLOR
Las infinitas posibilidades irreductibles del mundo visual tienen en en el cubano MARIÑO y su concepción de color el sentido de la realidad de su entorno, de su tierra, del infortunio de los que la pueblan. Habla generosamente por sí mismo al describirla, exaltando las carencias, contrarrestando ausencias, vicisitudes y olvido.
Y el contexto, si es figurativo, configura momentos presentes en los que la luz penetra y capta la mirada; y si es abstracto, sondea atmósferas, cielos, ámbitos de sentimientos que despiden reflejos y señales policromas en sintonía caótica pero armoniosa. Es una selva interior de esperanzas y frustraciones, de memorias épicas y amargas luchas.
Se trata de una pintura vivencial con vislumbres de jungla, cuyo lenguaje nace de una verdad vivida a partir de intuiciones plásticas que sintonizan con la eficacia requerida la evocación con su historia cargada de presencia y visibilidad. Y aunque no carece de cierta dramaturgia de la desventura, enriquece e ilumina una forma de existencia.
La mulata avanza sigilosa por El Malecón y al llegar a nuestra altura, la de mi amigo Humberto y mía, musita un ya es hora de que vuestro tiempo me pertenezca. Y nos fuimos detrás de ella aunque nos condujese a un muladar y en éste estuviese aquél esperándonos para darnos la extremaunción. La confesión ahora la llevábamos delante y a cuestas.
6 de febrero de 2010
AIMEÉ GARCÍA (1972) / AMENAZAS
También los rostros y las miradas de la cubana AIMEÉ GARCÍA patentizan tiempos de amenazas e intimidaciones, en ocasiones con los instrumentos más letales como son los caseros, en relación a la condición humana, pues no pude hablarse simplemente de un rol de victimismo femenino. Y los ojos, viejos y cansados (como los de la pintura flamenca), tras esas mirillas no hablan (la muñeca es la niña que fue antes), han quedado insomnes desde muchos siglos atrás, porque ésa es la pátina de que están hechos, la del error y horror humanos.
La pintura, si quiere transmitir desde lo que le confiere alma y naturaleza, ser y vida, debe de ser de esta índole, la cual busca en la mirada las huellas del pasado, la frescura del presente y la predicción del futuro.
Esta artista, con una plástica enriquecida por la aportaciones de su propia historia, desarrolla un relato poético cargado de hondas resonancias, de referencias icónicas calladas que cuando son contempladas ganan el poder y la fuerza de la catarsis.
Plasmar configuraciones como las expuestas es el equivalente de andar un largo y sinuoso camino de momentos duros y de ámbitos visuales que rememoran y evocan la fatalidad y el término de la llegada ocultada.
Sentados en la bahía, mi amigo Humberto me dice lo que Pedro Juan Gutiérrez escribía en la Trilogía sucia de La Habana:- "El arte sólo sirve para algo si es irreverente, atormentado, lleno de pesadillas y desespero. Sólo un arte irritado, indecente, violento, grosero, puede mostrarnos la otra cara del mundo, la que nunca vemos o nunca queremos ver para evitarle molestias a nuestra conciencia". Una magnífica declaración, le contesté, si no estuvieses todo el día cantando la guaracha del macho Camacho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

