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14 de diciembre de 2009

DARIO URZAY (1958)/DESENMASCARAMIENTO

  • El color descubre sus propósitos, pues ya está harto de estar enmascarado o disfrazado. Las máscaras ya no le sirven de tanto utilizarlas y las formas de antes han perdido su autenticidad por haberse embozado excesivamente.
    • Ahora toca manar, fluir, desplazarse, propalarse, reproducirse en un apogeo resplandeciente, mostrar su alcurnia y su linaje, su árbol genealógico.

      • ¿Cómo lo llegó a entrever así el artista español Darío Urzay es una conjetura que él ya se encarga de guardar para sí? Hace bien. Ha rasgado las cortinas y ha hecho que el sentido cromático que como espectadores presentimos lo sepamos percibir. Tal es la índole de su creación, cuyas propiedades tiene una armonía naútica, de mares polícromos submarinos en los que sumergirse para fortalecer el conocimiento y la emoción.


        • Cada cinco pasos El Malecón nos detiene a mi amigo Humberto y a mí, nos cachea, nos arenga y luego nos deja ir. Cuando llegamos a nuestra esquina ya somos unos seres patéticos a los que la penumbra ha olvidado.




11 de diciembre de 2009

BERNARDÍ ROIG (1965) / METAFÍSICA IMPOSIBLE

  • Resina de poliéster, fluorescentes, hierro, metales conforman la medida de un cuerpo humano de tamaño natural. Está preso de sus elucubraciones sobre el ser en sí, ensimismado en la simulación metafísica de su evidencia, y por esa razón se pone a prueba, se cuelga con los libros que le instruyen y le engañan, deja que un madero le atraviese y le cuelgue de la pared, se asoma a la ventana.
    • No hay respuestas porque no pueden conferirse como tales, únicamente tiene que haber la representación antropomórfica de las preguntas a través de un espacio desnudo que sirve para congelar la reflexión, dejarla helada y vacía.

      • Si el hombre es un misterio, tal como lo plantea el artista mallorquín Roig, hagamos un clon estético que funcione ante nuestra mirada como el molde que permita penetrar en sus actitudes, gestos, movimientos, deseos, a fin de que nuestra identidad irrumpa desde otros presupuestos, sobre la base de una comprensión plástica incardinada en nuestra memoria activa.


        • Podría ser el campo de acción de un ideario que entre contemplación y reacción establece un motivo del existir conjugado con la fisonomía del seguir viéndonos como fruto del azar, del tiempo o del sueño de la razón.

      • Desde esta azotea nos libramos de la llamada del Malecón para asistir a una catequesis colectiva. Pero estamos a pan y agua porque no ha habido venta. Y el lienzo llora y el pincel se afana en manejarse él mismo. Malos tiempos para la plástica y oscuros para la estética. ¿Tendremos suficiente excremento?






10 de diciembre de 2009

RICARDO ZAMORANO (1923) / SERES DE LA TRANSREALIDAD

  • Mística y pasión de la carne, unión de cuerpos arropados o desnudos en una transrealidad llevada hasta el delirio forzoso del raciocinio plástico.
    • Todas las escenas se suman en un caos medido, en el que vida y muerte juegan a la representación de un sueño que es la eternidad confidente. Hay movimiento, éxtasis, perros demonio, miradas perdidas, la pleamar de un tiempo que ha dejado de serlo.

      • El artista español Ricardo Zamorano, dueño y señor de una poética estilística impecable, acerca nuestra mirada a divisorias que reflejan la sensación que tenemos sobre nuestra propia sustantividad, la relación entre ella y su reverso, sostenidas ambas por imágenes que rubrican una vacilación entre el lugar en el que estamos y el que nos asalta en aquellas ocasiones en que la melancolía, el desvarío, la alucinación o incluso la locura nos ataca de improviso. El artista nos lo hace tangible sabiendo que no ha sido el único pero sí el que le ha dado otra introspección, otros sentir y percibir.

      • A causa del ejercicio escandaloso y diario de un número de artistas en su territorio -escribía el alguacil a El Malecón- la juventud está muy corrompida y su educación se degrada por muchos males y cualidades impías en virtud de ardides libertinos y profanos, y además se apartan del trabajo. Nosotros, mi amigo Humberto y yo, aunque no somos ya jóvenes, también nos condenaron a estar de rodillas y con los brazos en cruz dos días ante el muro y sin una gota de ron. Seguro que fue por arrimarnos a unas sirenas mulatas sin cola.



9 de diciembre de 2009

RAMÓN GAYA (1910-2005) / PINTURA A VIVA VOZ

  • Ramón Gaya fue un raro pájaro solitario en el arte español del siglo XX. Cosa ya sabida, pero no por ello hemos de dejar de evocar una figura que amaba la pintura como el único camino de hacerse a sí mismo. Decía que no tenía preguntas sino respuestas y que sus obras de creación -odiaba el término obras de arte- eran fragmentos de la que nunca llegaría a completar de forma definitiva.
    • Cierto, lo efímero, aunque después se transmute en perenne, aparentemente siempre gana porque nuestra condición mortal lo siente así y además lo padece.

    • Su pintura es el producto de la reflexión pura, limpia, desnuda de sus creencias y convicciones clásicas y antimodernistas -lo que no es tradición, no es que sea plagio, es que no es absolutamente nada, afirmaba-, firmes y seguras, de hasta donde debía llegar la misma. No había por qué imbuirse de ismos y modismos, tendencias y efervescencias, corrientes y pendientes. No existía esa necesidad cuando la disciplina pictórica es una práctica que se asimila con la poesía de la carne, de la naturaleza y del sentimiento del ver y del mirar -no es cosa mentale sino cosa carnale- que ya Velázquez, Solana, Rosales, etc., nos habían enseñado.


    • Su obra, tal como la contemplo, es esa segunda naturaleza que absorbe y transforma la línea, el color, el dibujo, la forma, hasta constituir una visión no manipulada, crecida después de despojarse de la materia y situarse sobrenadando en el lienzo. Paisajes diáfanos, impolutos, que no se espesan, que expresan la cualidad virgen de un cromatismo que se recrea en sí mismo. Una sensación visual que si se nos escapa de la mirada nos envuelve en ella.

    • De todas maneras, según confesión del propio artista a la que nos referíamos anteriormente, ha sido una obra o sinfonía inacabada, que podía haberse fecundado más en ese camino ya trazado desde el principio.

    • Hoy, El Malecón nos obliga a mi amigo Humberto y a mí a dormir sobre las aguas que lo mecen para fecundarlas. Con este frío y esta niebla no se puede, le dijimos. No hubo castigo pero sí un silencio que anuncia una nueva peste.


8 de diciembre de 2009

JOAN PERE VILADECANS (1948) SUEÑOS NÚBILES

  • Nos quedan los sueños núbiles irreales para emprender aventuras en las que la lucidez toma rasgos inconclusos pero definitivos, suceso tal que hay que procurar plasmar porque atesora un guión plástico con el que orientarnos.
    • Para ello, el artista español Viladecans nos ofrece un quehacer muy personal encauzado y dirigido a recrear ese periplo con una policromía que susurra fragmentos de una memoria que de tanto parpadear evoca lo que quiso ser y no fue.

      • Sin embargo, esa sutileza se enriquece entre la fugacidad de lo que parece irse en la visión con la perdurabilidad de lo que al final permanece. Estamos en los dominios de lo transitable e intransitable. De ahí que la fascinación por su obra nunca se desvanezca dada la imposibilidad de que nos extraviemos si omitimos la visualización de su clave, que es también la nuestra como espectadores empeñados en seducirla para que se mantenga en constante diálogo.

      • Robert Walser decía que una obra vital imperecedera no requiere acumulaciones, más bien decide algo que enriquece la existencia, algo que puede ser olvidado, para ser más tarde nuevamente amado, que de vez en cuando puede censurarse, pero que quizá precisamente por eso surta luego un efecto mucho más profundo.

      • El Malecón ha organizado una Bienal de Pintura, pero ha rechazado la participación de mi amigo Humberto porque sus obras son fruto de la sensibilidad y la imaginación. Dice que sólo admitirá a aquéllas que se hayan elaborado en su propio honor y con su propio estiércol untado en miel y jalea real. ¿Y dónde lo vamos a encontrar, le digo a mi amigo, si ya se lo han comido?








7 de diciembre de 2009

ALVARO DELGADO (1922) DESDE DENTRO

  • Los retratos hay que pintarlos desde dentro y después dejarlos asomar para que el tiempo les dé la medida de su ser. Medida que Arnold Puig situaba en la condición trágica del hombre condenado a no encontrarse jamás a sí mismo. El artista español Alvaro Delgado recoge ese testigo y lo asume desde el interior para que con rotundos trazos se desvele un destino con el que hallar la historia de una fatalidad o el relato de un azar o una ventura.
    • Cada gruesa pincelada es la página de una biografía que se va desentrañando poco a poco hasta llegar a su sino final, en el que se perciben claros y oscuros, deformidades e imperfecciones, rasgos ahilados y pétreos, cuerpos y semblantes infectados por los rastrojos de unas existencias a caballo del infortunio y de un hado implacable.

      • Hemos destruido los espejos, nos hemos quitado el disfraz y nos hemos disecado en el lienzo, con lo que ya hemos logrado nuestra auténtica visión, ésa que es la verdadera y que siempre contribuimos a que se nos escape.

    • Mi amigo Humberto siente un tedio mortal porque, me dice, las salidas son entradas y éstas ya no tiene salida. Así, en esta situación, es incapaz de pintar y dibujar las entrañas que tuvo que comerse la víspera o el aguardiente adulterado que tuvo que beber al amanecer.





6 de diciembre de 2009

RICARD RECIO (1952) TERRITORIOS VÍRGENES

  • Si en la pintura las leyes son informulables, son normativas para describir y no para regular, es porque su naturaleza es la de la aventura, la de un gesto que se arriesga y emprende esa peripecia con la conciencia de su propia inseguridad. Recio, artista español nacido en Marruecos, echa mano de su memoria e iconología, para trazar los rasgos en una superficie que se alimenta de color.
    • La extensión polícroma quiere abarcar todo el espacio hasta que la realidad subyacente, cansada de estar debajo, le exige una dimensión y un cosmos que sólo le corresponden a ella. Entonces el artista llega a un acuerdo y deja que la liturgia cromática tabule lo emergente, lo configure y le facilite la visibilidad que requiere.
      • A partir de ahí el muro se abre, aparece la poesía, los fantasmas, los monstruos, el mito, el conocimiento, en definitiva, de uno mismo, cuando, en su soledad, es incapaz de controlar las imágenes que lo invaden y que en lugar de inhabilitarlo, lo estimulan en aras de unos territorios que ya no volverán a ser vírgenes.


        • Amigo Humberto, deja de pintar salidas en balsas o pateras y designa entradas y artificios, y llamemos a los mejores auspicios ingiriendo polvos de sapos, haciéndonos una limpieza con paloma blanca o gallina prieta, alacranes, negro de humo y jugo de ajo.




THOMAS HOUSEAGO (1962) / YA LLEGARON