4 de enero de 2014

FREDY VILLAMIL (1980) / MANO QUE BAÑA


  •  El cubano VILLAMIL tiene el suficiente bagaje pictórico como para que la prosodia no le falle en su composición de un mundo del trópico altamente enfervorizado, rico en gamas que bañan el lienzo hasta ocuparlo por completo. 


  •  Aunque las huellas sean definibles, son un bosque de significantes que encubren un significado que parece ser único y volcado en el acorde del conjunto, en la visión plástica que encadena y desangra, que se visualiza en círculo unas veces, y en otras vertical u horizontalmente.    


  •  Lleva en sí mismo el impacto de lo que bulle constantemente, de lo que se impone dejando sitio y lugar a lo que se despliega en honda configuración con el fin de dar alas a la dimensión final y determinante. Plástica que conjuga sin perder lo que la revela como única y auténtica.   

Sólo de lo negado canta el hombre,
                sólo de lo perdido,
                sólo de la añoranza,
                siempre de lo mismo.
(Agustín García Calvo) 

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