Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
Decía Umberto Boccioni: incluso veinte materias diversas pueden concurrir en una sola obra, con el fin de transmitir emoción plástica: vidrio, madera, cartón, cemento, crines, cuero, tejido, espejos, luz eléctrica. A lo que habría que añadir desechos, plásticos, material, todo aquello que pueda ser reciclado.
La japonesa GANZ sigue en su obra esos presupuestos y no porque crea, como afirma Sandra Cinto, que el arte es un camino hacia lo sublime ni que el artista deba ser mesiánico, sino que como ésta última repite el creador ha de cultivar la sensibilidad para captar el espíritu de la época y devolver al mundo algo con la intención de mejorarlo.
En las piezas de esta autora, sus atributos no vienen de una búsqueda original, al contrario parten de los precedentes sobre la misma para culminar su constitución, darles una variedad impensable, intuitiva, plástica, reconsiderando los esquemas, la conformación y su estructura, hasta que la materia muerta, repudiada y arrojada, cobre una nueva existencia.
Y aún así la complejidad de estas reencarnaciones es extrema, requiere de una imaginación fértil, aguda, penetrante, para ir seleccionando, engarzando, encajando fragmentos que antes formaban parte de una sociedad que sólo sabe tirar y consumir, ignorando que lo único que no es reciclable es su fin.
vuelo y pido perdón por la tardanza se debe a que hice muchos borradores me quedan dos o tres viejos rencores y sólo una confianza (Mario Benedetti)
En la pintura no se puede vivir sin dejarse llevar por tentaciones, hay que dejarlas caer y saber hasta donde pueden llegar. Tenemos una intuición de principio, una superficie y un lento discurrir por espacios, colores y formas.
En el valenciano OLIVARES su obra acaba en deslizamientos, en entropías cromáticas que juegan a ser pasado, presente y futuro. Las formas son huéspedes que anidan y cobran mayor vida si lo que deslumbra las cubre.
Si se observan la existencia de algunos patrones pero no impiden que sea una plástica que fluya para que al final lo que materialice confluya, se haga nítido, sensual, poético y casi floral. No tiene un recorrido de extravíos sino de encuentros, de cantos y no de llantos.
si estamos lejos como un horizonte si allá quedaron árboles y cielo si cada noche es siempre alguna ausencia y cada despertar un desencuentro usted preguntará por qué cantamos (Mario Benedetti)
Estos paisajes horizontales del gallego MURADO son microcosmos en que la naturaleza tiene una fisonomía absolutamente distinta porque únicamente muestra lo imprescindible y al mismo tiempo lo que más la significa: un ámbito ilimitado para alargar la mirada hacia un horizonte que es inquisitivo.
Mientras sus texturas están llenas de pliegues, de accidentes, de tierra casi virgen, sus superficies están tintadas de aquellas tonalidades que son sus marcas de nacimiento, una identidad paralela a su génesis.
En estas obras la exploración plástica le proporciona una dimensión profunda a la mirada, que ha de captar no sólo la corteza sino arañarla para que toda su creatividad se revele plenamente, es ésa su pretensión y su gran logro.
Si cada hora viene con su muerte si el tiempo es una cueva de ladrones los aires ya no son los buenos aires la vida es nada más que un blanco móvil usted se preguntará por qué cantamos (Mario Benedetti)
El ceutí LEÓN concibe la abstracción como la creación de un paraíso personal en el que ha volcado todas sus convicciones y pensamientos, dejándoles fluir, crecer, desparramarse, adquirir las tonalidades cromáticas que más les hagan gozar.
Para la obtención de esa vegetación caprichosa y audaz ya son otros los medios con que se trajina, otros procedimientos que pretenden hacerla más fértil, más resplandeciente, como la metáfora de una vida que está constantemente manando, vertiendo su densidad en la atmósfera.
Es este artista uno de nuestros más veteranos especialistas en la abstracción y ese oficio queda demostrado por su trayectoria, por la creatividad que atesora, por la hondura de sus perfiles, por esas superficies que nunca dejan de estar alimentadas y transformadas. Y pueden vincularnos así mucho tiempo.
¿cómo desactivar la lápida con el sembradío? ¿la guadaña con el clavel? (Mario Benedetti)
Técnica e imaginación se conjugan mutuamente, se confiesan sus propios males y sinsabores, sus preocupaciones y sus angustias, el fondo de sus recuerdos y añoranzas, la magnitud de sus predicciones y vaticinios. Al final ni ellas mismas saben si han llegado a un acuerdo, pero se alcanza un resultado que lleva a la mirada y a la mente a resolver parecidas ecuaciones.
A través de estas premisas el vasco MILICUA acierta a configurar un universo heterogéneo, clamoroso, entre el cuento, la leyenda, el paisaje, la gruta insondable, el tiempo de la memoria y los espacios reencontrados.
Hay en su pintura una suerte de magia que cubre todas las áreas, que las llena de su ánima impalpable y sensible, que hace que lo visivo sea más todavía, un paso más de su conformación y mera formulación. Es una creatividad que se funda en lo más señalado de una visión que no tiene problemas para reproducirse y decantarse.
y así de noche en noche así de nacimiento en nacimiento de espanto en espantajo van o vamos o voy con las uñas partidas de arañar y arañar la infinita corteza (Mario Benedetti)
Estamos empeñados en la estrategia de lo nuevo por lo nuevo, en que hay que moverse por un impulso de búsqueda de novedad sin fin, que en muchos casos es ajeno completamente a las inclinaciones personales y plásticas del artista, pero que está sometido al imperativo económico dominante.
No es éste el caso del valenciano FUENTES, que ha tomado el rumbo en que insertar conocimiento, praxis y representación en una pintura que absorbe lo accidental para centrarse en la raíz de donde emana la condición desnuda, solitaria, introspectiva de un entorno arquitectónico que adquiere un poder por sí mismo.
La siembra cromática espolvorea la semilla con la convicción de que se diluya en el espacio marcando la suave luz de los contornos, dejando que su espíritu los defina y construya dentro de su contexto y obteniendo así su cualidad más armoniosa, la que más incite a la cordura de la mirada.
como ven el amor era dura faena y en algunas vergüenzas casi industria insalubre (Mario Benedetti)
Forja y soldadura. Humanidad en su osamenta. Ni principio ni fin, otra vuelta a la esquina y tomando la acera eterna. De la construcción cosida a la sensación impensada. Del cielo al mismísimo infierno, como si eso importara.
Para el madrileño MENÉNDEZ la escultura es sinónimo de vigilia con rito, de mito sin doblegar aunque esté en los huesos, o precisamente por estar así es como el tótem adquiere la máxima pureza de su materialización, de su fuerza y amenaza, de su comunicación.
Hay en la estructuración y organización del trabajo de este artista una visión que se ha mantenido fiel en toda su historia, en todo el transcurso de una imaginería que siempre está detrás de una búsqueda de nuestra naturaleza y siempre nos sorprende con nuevas inquisiciones y confesiones.
el baldón y la ira los reservo para los hombres de mala voluntad para los que nos matan nos expulsan nos cubren de amenazas nos humillan nos cortan la familia en pedacitos nos quitan el país verde y herido nos quieren condenar al desamor nos queman el futuro nos hacen escuchar cómo crepita (Mario Benedetti)