El artista, a partir de su experiencia personal y plástica, ha de ser capaz de dispersarse en todo lo que conoce, ser todo lo que puede sentir. Y sentirlo todo. Entonces su experiencia es universal e intemporal (La Camama).
Ejemplo de ello es el italiano LICINI, vitalidad concentrada en un sueño etéreo, animado, de cielos abiertos azules, negros, rojos, de ámbito oníricos en los que nuestras sombras blancas flotan y nos esperan.
Sobre ese misterio que nunca agoniza, su pintura es una bahía que sirve de refugio para que esas cromáticas conjugaciones maquinen esplendores, mapas cósmicos, y unos pobladores de movimientos fugaces que dejan estelas que les proporcionen el regreso por nuevos caminos.
Es un poema exultante esa sencillez desnuda, ese sentido de acentuar lo mágico sin apenas señalar el objeto y su cúmulo, lo pluriforme y su hacinamiento, el vertido y su configuración espacial.
Por eso es un canto de amor a la confluencia de tesituras artísticas que hacen de la cualidad estética actual su fundamento, su razón de concebir y realizar, su parangón universal.
- Donde parten las palabras caben los sentidos,
- rompiste el vértigo al ser madre por placer
- donde el amor se siente, hay en el océano de tus ojos
- una herida cálida, sombras con párpados cerrados,
- ventanas pintadas, labios rojos y ceniza en la barbilla.
- (José Álvarez Vélez).
Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
Wikipedia
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6 de junio de 2011
OSVALDO LICINI (1894-1958) / SE PUEDE SEGUIR PINTANDO HASTA DESPUÉS DE MORIR
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