Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
La ceramista belga BOMAN ha colocado a sus criaturas colgando de una pared como una alegoría que estuviese retratando a una humanidad superviviente.
Blancos y negros suscitan un espacio indeterminado para señalar su esfuerzo ímprobo en una cadena que mientras se arrastra sube y baja, en una geometría que no pueden sostener porque están quebrantados y agotados.
Tenemos permiso para fustigarnos con nuestra mano con el látigo de la voluntad.
Parece como si los retratados por el americano SMITS se hubiesen quedado con el rostro contraído cuando les dijeron lo que escribió Ezra Pound respecto a que la risa sale de los vientres muertos
Pero el artista aseguró que elaboró estas efigies después de someterlas a una cirugía plástica que revelase el íntimo significado de su existencia.
Los resultados pictóricos pueden calibrarse como una estética que ha pulsado una dimensión en que la asimetría devuelve contenido y forma a unas fisonomías descarriadas.
Ábrete. El ser humano saldrá al exterior. Respira el aire y el silencio.
Confesaba Stefan Zweig que su crisis interior consistía en que no era capaz de identificarse a sí mismo con el yo de mi pasaporte. A estos seres les pasaba lo mismo.
Por eso, en estos rostros del leonés CHAMORRO el espejo está roto y su reflejo se acerca a ese aire de la fisonomía del hombre medieval que se asomaba en bajorrelieve.
El cromatismo es espeso, oscuro, duro, áspero, para remarcar con su trazo y configurada geometría una inmortalidad que quiere hacerse evidente y manifestarse.
Un piadoso habitante de Praga, un cierto K., sabía muchas cosas mundanas; todas las había estudiado en el retrete.
El americano COVINGTON muestra a seres mutantes constituidos por vetas geológicas de matices significantes y cromáticos acordes con la atmósfera y el entorno que se ha ido creando.
El plasticismo de sus cuerpos los presenta como gigantes después de haber sufrido una metamorfosis como factor clave para su supervivencia.
Y así aparecen como premoniciones herméticas, sólidas, inexpugnables, perpetuas, en las que confluyen espíritus tanto protectores como amenazantes.
Sin embargo, las preguntas que no se responden a sí mismas en el momento de aparecer, nunca hallan respuesta.
Con el gallego AYASO se nos ha ido el artífice de un carnaval intransferible, delirante, aunque nos dejó testimonios del mismo irrefutables.
Su habilidad dibujística hace que los personajes de esta mascarada se muestren con la plenitud de su propia personalidad satírica.
Y el color reafirma ese hechizo dibujado con una alquimia poderosa, de gamas transfiguradas y afiladas en sueños que no tenían ningún descanso.
El lugar más ventajoso para clavar un puñal parece ser entre el cuello y la barbilla. Se levanta la barbilla y se clava el puñal en los músculos tensos. Sin embargo, puede que el lugar sólo sea bueno en la imaginación.
Decía Malraux, en tono muy grandilocuente, que el arte no había sido más que la ilustración de una respuesta que cada civilización finalmente daba al destino.
El francés BERNEDE, en su obra, dio sus propias respuestas abstractas en sus trazos, gestos, embadurnamientos, manchas, enrejados, espacios y erosiones.
La carga cromática habría de ser en bruto capa tras capa, pensamiento tras pensamiento, acción tras acción, vida tras la muerte.
Reflexiones de los demás conmigo. Por poco que yo sea, aquí no hay nadie que manifiesta hacia mí una comprensión total.