IVÁN VÉLIZ VILLALOBOS (1975) / A MÍ NO ME HA LLEGADO LA HORA

  • La duda es encontrar la razón para afrontar el cambio de los signos de la locura. Pues en estos tiempos de peste ya no es necesario, es claramente inútil, incluso placentero e insinuante de fervientes interrogaciones que surgen ante la contemplación de la obra que presenta el chileno VÉLIZ VILLALOBOS en JUSTMADRID.   
  • Según Rosalin Krauus, un individuo no puede, por definición, crear conscientemente un estilo. Iván, por lo tanto, recurre a su inconsciente y a su condición mágica de diabólico dibujante para orquestar una sinfonía existencial que tiene al ser viviente disfrazado de un abismo.   
  • Es un deshollinador melancólico en el fondo, aunque su furia y energía creativas, su ethos, desgañita la representación con la máxima expresión de un espíritu entre turbado y sardónico, entre escéptico y pletórico cuando se hace realidad la culminación de su hacer.   
  • Tal como decía Meyer Schapiro, el artista lo que espera es a estructurar un orden, pero es un tipo de orden que, en última instancia, retiene la apariencia del desorden original como una manifestación de libertad. Y del canto, añado por mi parte, de la gloriosa maldad escénica y estética.   

 Y ahora estoy hastiado de surcos, de renglones torcidos, de

    noches en vela,

de invisibles señales, de impenetrables señales, de vasos de

    agua en lo oscuro,

de tumbas, cruces, polvo, protectoras ausencias.


(Vicente Gaos)

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