Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
He de hacer una declaración ponderamente significativa: mi inclinación por todos los artistas que han formado parte del grupo COBRA. Estamos hablando de creadores con instinto, con fuego en sus recursos pictóricos, con andiamajes infantiles, primitivos y percepciones lúdicas o angustiosas u oníricas ,y al mismo tiempo vibrantes, demoledoras.
Es más, su coherencia estilística, su sentido cromático, su cierre de vacíos, su figuración grotesca trasciende y transfigura hasta volverlo todo una incandescencia vertiginosa, identificable y reconocible. Es la eterna rebeldía de una pintura que sobre la razón hace sentir el eco de la alucinación y el éxtasis enajenado.
La obra del danés del danés PEDERSEN es un puro carnaval que transmite la autenticidad creativa que pasa de la evaporación al metal, de lo fluido a lo denso, del misticismo a lo dionisíaco. Y la marca de sus tinturas descubre y celebra el prodigio, lo hace indeleble, misterioso, emocional y definitivo.
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