Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
Wikipedia
Resultados de la búsqueda
2 de mayo de 2012
EUGEN SCHÖNEBECK (1936) / CONFINAMIENTOS
La modernidad sigue a la búsqueda de ausencias ignoradas que no encuentran el medio de hacerse visibles. Todavían quedan muchas a pesar de que las vanguardias hayan tratado de abarcarlas todas. Razón por la que también hay autores que chocan con ellas y ya no las abandonan.
Pero en esas iconografías no hay ningún tipo de reconciliación, los imaginarios no están para treguas ni recompensas. Así lo analiza y entiende el alemán SCHÖNEBECK hasta darle la vuelta, hasta desenterrar los cuerpos y las cruces y volver sobre ellas a reinterpretar el sacrificio con la piedad del horror.
Tantos desaparecidos vivos que están muertos según esos tonos y configuraciones tan espectrales nos evocan historias y espacios de retorno, de iras y saberes que a fuerza de perseguirlos no han convertido en mutaciones confinadas y aterrorizadas por su propia transparencia. ¡Quién dice que somos nosotros!
La fealdad en todos los órdenes es la condición de la belleza que sangra y duele, o su contraria, la que tortura y mata. Una dialéctica que a través de la imagen pone de manifiesto que lo trágico no se detiene, articula representación tras representación para dar cuenta de los valores que postula su visión plástica.
Si tales escrituras las tomamos como derrotas, las estamos legitimando como victorias no arrepentidas, que es lo que son, al fin y al cabo el escarnio es para tenerlo tan cerca que sea imposible olvidarlo.
La rata pasea por el cordel su oído con un recado.
Un fuego suena en parábola y un ave cae;
el adolescente une en punta el final del fuego
con su chaqueta carmesí, en reflejos dos puntos finales
No hay comentarios:
Publicar un comentario