Si es como dice María Zambrano, que la mano debería colaborar, sin duda, dibujando, en esta simbiosis del sentir y entender, el vasco, residente en Nueva Orleans, CUNDIN, lo defiende, sin necesidad de consignas, desde un sentido armonioso de un caos lumínico que brota sobre la luz, le da sabor y perfume, multiplica la onda que crece en la mirada y permanece con el latido a flor de piel.
Después está la otra vertiente, esa de eliminar la belleza y sustituirla por la expresión, que el artista concibe como horma de su zapato, que contiene un alma caricaturesca, vehículo de gramática parda pero confabuladora de designios pictóricos recitadores.En conjunto, si hay un descubrimiento -me remito de nuevo a Zambrano- es que hay expresión de libertad y encuentro de una realidad prometida que al fin accede a hacerse presente, a dar la cara. Realidad que se descubre y sintetiza, se forma entre desvelos, tocando espacios, guiándose bajo los colores y dentro de ellos, examinando las raíces que se funden, y esperando, siempre esperando.
A veces, en épocas como ésta en que vivimos,
- donde todo está desencajado y revuelto,
- grandes especialista construyen férreos y blindados tarjeteros.
- Siempre ocurre lo mismo en los días de gran confusión y desarreglo.
- Y en un siglo tan caótico como el nuestro,
- surge de pronto una mecánica perfecta de definiciones y clasificaciones.
- Y se dice: todo está puntualizado y archivado.
- (León Felipe).
Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
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20 de julio de 2011
JOSE MARÍA CUNDIN (1938) / LA SUTILEZA Y SU CONTRARIO
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