Tanto son esferas que se superponen bajo el significado del color como pensamientos que se escalonan en medio de un vértigo compartido.
Tal es el sentido pictórico del alemán ACKERMANN, que responde a lo afirmado por Worringer acerca de que la contemporaneidad temática no es una contemporaneidad artística; ésta sólo existe cuando su propia configuración plástica expresa la contemporaneidad con el espíritu de la época.
Esta formulación esencial cobra toda su realidad ante estas panorámicas enclavadas en el presente y que nos llevan hacia el futuro, sin que el simulacro nos reviente en la mirada ni nos haga perseguir espacios ficticios.
El artista, poseído de una perfecta coherencia, divide, distribuye y parcela la consumación de nimbos habitados, habitaciones y superficies camufladas, vistas diáfanas e impregnables. Por eso hay hálitos en ellas que no han perdido el vigor cromático de este tiempo, que la raíz de lo que se ve las regenera y renueva hasta dejar sus formas marcadas, vestidas y listas para ser los nuevos símbolos de una visión invicta.
Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
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10 de junio de 2010
FRANZ ACKERMANN (1963) / CROMOSOMAS CROMÁTICOS
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