NATASCHA SCHMITTEN (1985) / DEJARÉ QUE AFLOREN
La alemana SCHMITTEN sabe muy bien que la función estética es portadora de todos los significados posibles y esto precisamente es debido al carácter polisémico característico de la obra de arte.

Por eso, la sensualidad y veladuras que presenta en cada una de sus obras penetra en evocaciones y voluctuosas referencias a un sentir íntimo.

Las a modo de pátinas cromáticas, cuidadosamente perfiladas y armoniosas, sugieren deseos e incertidumbres, liviandades e ingravideces que muestran una pasión tan leve y sutil.
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