Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
Parecen ausentes ellos y hasta los propios espacios urbanos en los que las miradas no son sino restos de seres solitarios que han perdido la memoria.
El americano de origen egipcio GUGLIELMI retrata en sus obras una realidad ácida, encogida, calcinada o con brillos, que encarnan el sentimiento de una espesa amargura.
Es una plástica en la que yacen historias que no se cuentan sino que se hacen visibles para ser memoria de una humanidad que se ha dejado la vida tras la esquina.
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