Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe.
No me acuerdo ahora del autor que manifestó que todo arte verdadero ha convocado a una humanidad que todavía no existía. Y al paso que vamos no existirá.
Ese es el caso del japonés del grupo Gutai, NASAKA, que nos abruma con un mundo matérico que denota los movimientos geológicos del nacimiento y la muerte.
No hay duda que en el vértigo técnico y plástico ya se encuentra la clave de su significación, la que surge después de que haga posible su erupción y existencia.
Una y otra vez, la idea de un ancho cuchillo de charcutero, que a toda velocidad y con una regularidad mecánica penetra por el costado y me corta rodajas muy finas que, por la rapidez de la acción, van saltando casi enrolladas.
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