13 de abril de 2011

VICENTE ARNAS (1949) / ¿DÓNDE ESTÁIS?


  • Bajo este mestizaje posmodernista, que ya aparece como un signo exultante de nuestro tiempo, hemos de celebrar esta diacronía del madrileño ARNAS, porque los lugares imaginarios ya no están tan vacíos como para que no haya ni fantasmas. Nos hurtamos a la nada a fin de que la contemplación de estas obras sea un modo de percibirnos con una existencia real, concreta.

    • En este supuesto parecería que las formas y la figuración son el simple espejo de una técnica extraordinaria, bien engrasada y rutilante, pero no es tanto eso como un planteamiento unitario y configurador con su estructura y significado, el de unas reminiscencias y referencias históricas y pictóricas que no invalidan el mundo del artista como algo nuevo, lleno de sorpresas, relatos y misterios.

      • La categoría cromática, sabiamente originada, hace resurgir las dimensiones icónicas de sus propios horizontes, encerrando o abriendo secuencias que gozan de la verosimilitud plástica de un entorno plasmado sobre la expresividad de su andamiaje y el aval de su indudable impronta escénica.

        • A partir de estas representaciones lo simbólico ha dejado de ser una pesadumbre, retorna a su fuente de luz interna y suscrita a una ficción inagotable.


      • Mi vida se va cayendo

      • como nieve mal cuajada.

      • No siento odio, ni amor.

      • No quiero atardecer, ni alborada.

      • (Alberto Vigil-Escalera)

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