30 de octubre de 2009

JUAN GENOVÉS CANDEL

De ese conjunto que forman los seres inteligentes con el medio en que viven, el artista español nos hace el tránsito del plano conceptual al plano de las vivencias.

Son estas últimas las que configuran la inmanencia plástica hasta alcanzar a vivir su esencia en toda la expresión de que somos capaces de asumir.

  • Una humanidad diminuta y desamparada, sola o agrupada, se percibe en un constante movimiento que plasma la zozobra de que son víctimas por los poderes que las amenazan. Para lo cual su concepción se formula abriendo unas superficies y unos horizontes y perspectivas con una coloración febril que contamina el escenario de un aliento desesperado y agónico que se erige en portador de un origen siempre invisible mas conocido y letal.
  • Obra en la que se contempla un género humano derrotado y en permanente huida de unas sombras que no terminan de alargarse jamás.

    El Malecón se dirigió a mi amigo Humberto y a mí y nos dijo que pensaba protagonizar una comedia dionisíaca, y como en tiempos de Aristófanes los actores llevaban siempre colgado de sus ropajes un ingente falo, nos instaba a moldearle uno de más de un metro. Nos quedamos callados y después de un rato comenzamos a tallar uno que cuando se balancease pronunciase: mucho son para tan poca canción.

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