14 de octubre de 2009

FERNAND KHNOPFF (1858-1921)

Joséphin Peladan, autor del "Vicio supremo", consideró al belga Khnopff como el pintor simbolista con la capacidad de jugar con elementos perversos y ambiguos.
Si es así, no cabe duda que cuando se produjo mi extravío en una comarca nevada, sin surcos ni sendas que brindasen guía y un sostén, hasta llegar por una equivocación del destino a una ciudad deshabitada con una atmósfera vacía y renegada, no tuve ya fuerzas más que para entrar en un edificio solitario, de mugres olvidadas y de hedores irreconocibles, cuyos pasillos me condujeron a una mujer embrujada sentada en un aposento maldecido por el pensamiento de ultratumba.

  • Y es así porque el pintor rehuye referencias externas que no le interesan, ya que lo de afuera son realidades que degradan, pervierten con su insustancialidad, no hablan ni inspiran a un espíritu que necesita alimentarse de sí mismo para gozar de una inmortalidad aunque sólo sea por un segundo.

  • La simbolista fue una corriente antecesora y sucesora, que innovó y renovó, que orientó y señaló afluentes y posibilitó grandes creaciones, pero abdicó de las vivencias y hechos de su época, que se hizo autista, intimista y hasta onanista, y en ese marco tan teosófico cerró puertas y ventanas.

  • El Malecón nos ha quitado a mi amigo Humberto y a mí, y a todos los habitantes de su reino, los vales de comida porque sostiene que podemos pescar antes que pintar o bailar. Echamos las cañas desde nuestra esquina pero sólo pican espinas y además flacas. Menos mal que desesperados tiramos los pinceles y nos volvieron con medusas engachadas hartas de ron.




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